El Comercio

El aeropuerto tendrá nuevo espacio aéreo para salvar la operatividad de La Morgal

El aeropuerto tendrá nuevo espacio aéreo para salvar la operatividad de La Morgal
  • Enaire rediseñará la zona de protección para la aproximación a la pista tras llegar a una solución provisional que garantiza los vuelos desde Llanera

Sus líneas imaginarias le dan forma de enorme rectángulo que cubre una altura de mil pies (300 metros) durante un radio de 30 millas (55 kilómetros). Desde la prolongación de la cabecera 29 de la pista, la que está sobre la vaguada de Santa María del Mar, cubre la costa entre Cabo Peñas hasta la ría de Avilés. Al Sureste llega a Pola de Siero, mientras al Nordeste cubre parte de Gijón. Sus siglas son CTR y, aunque se trata del Control de Tráfico Aéreo, se la define como la zona de protección de la aproximación al aeropuerto de Asturias. Es decir, en ese área tienen prioridad absoluta los aviones y avionetas que operan en la instalación de Santiago del Monte. Tienen prioridad porque están muy cerca del suelo tanto en la antesala del aterrizaje, como en su despegue de la región y no pueden encontrarse ningún obstáculo. El problema es que en el CTR del aeropuerto asturiano está el aeródromo de La Morgal.

Una circunstancia que, tal y como adelantó EL COMERCIO, llevó a la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) a restringir el uso de las instalaciones de Llanera. Lo hizo después de que varias aeronaves activaran el 'Traffic Alert and Collision Avoidance System' (TCAS). O, lo que es lo mismo, avisaran de riesgo de colisión. Aunque desde la torre de control no se avistaba nada anómalo, los pilotos se encontraban con elementos no identificados. Se descubrió que eran ultraligeros y avionetas que, como han hecho durante años, despegaban de La Morgal.

El análisis de AESA descubrió que los cálculos originales estaban mal realizados. Efectuadas nuevas mediciones por GPS se descubrió que La Morgal está dentro de la zona de seguridad del aeropuerto asturiano. Tras varios meses de tensión, ya que algunos usuarios creían que había un interés económico en la medida, la torre de control diseñó una carta de acuerdo aprobada por AESA.

30 movimientos más al día

Se trata de un documento que, con carácter provisional, permite los vuelos desde el aeródromo, pero con la obligatoriedad de que los usuarios de La Morgal realicen un plan de vuelo. No es otra cosa que un trámite gratuito, idéntico al que hacen avionetas y aviones comerciales, que les obliga a notificar a la torre que van a despegar, explicar la ruta a seguir y confirmar la llegada al destino. Si no hay esa confirmación final, la torre debe dar la señal de alarma.

El acuerdo provisional entró en vigor en enero pasado, pero requiere de Enaire una solución definitiva. La torre de control de Asturias asume ahora hasta picos de treinta movimientos más en los días en los que La Morgal tiene más actividad, es decir, en fines de semana y festivos con meteorología favorable.

Unos movimientos que se suman a los que ya asume la torre de por sí, que ha visto incrementada su operatividad con el aumento de vuelos en la región. Las nuevas rutas han generado 5.000 pasajes más cada día entre marzo y octubre, lo que ha llevado a los técnicos a plantear un diseño del espacio aéreo. Sobre la mesa, la solución con más respaldo es dejar fuera del CTR a La Morgal, aunque con el permiso de elevarse en esa zona únicamente a 500 pies (150 metros de altura), para aterrizar y despegar sin necesidad de presentar un plan de vuelo a la torre.

Los usuarios de La Morgal no han sido los únicos afectados por la zona de seguridad del aeropuerto. La reciente regata de globos de Gijón también tuvo que modificar su planteamiento inicial. La torre advirtió de que los aviones podrían encontrarse con una muralla de globos al enfocar el aterrizaje. Para la edición de 2017 ya habrá nuevo espacio aéreo.

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