El Comercio

El Principado calcula en 373 millones la reforma mínima para la línea Lena-Gijón-Avilés

  • Fomento aparca el plan de 1.600 millones, pero su nueva propuesta seguirá el modelo de Cantabria, que dejó en 95 millones la inversión

Ningún reproche ha despertado el anuncio del ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, de aparcar un proyecto asturiano valorado en cerca de 1.600 millones. Hasta ahora su departamento defendía que concluir la línea de alta velocidad Madrid-Gijón-Avilés exigía ejecutar dos costosas variantes de trazado, la primera entre Lena y Soto del Rey, la segunda en el entorno de Villabona. Cerca de dos millones lleva gastados en los encargos que desde el año 2006 han madurado esa ambición. Los borradores se sometieron incluso a información pública en 2015, recabando la opinión de los asturianos.

En su primera visita a la región De la Serna se mostró comprometido con ese dibujo. EL COMERCIO acababa de revelar que el contrato del estudio informativo llevaba tiempo suspendido, y el ministro adujo que es que parte de las alegaciones «exigen que hagamos trabajos complementarios, geotécnicos, para que no sucedan determinadas cosas que ustedes conocen». Explicó que trataría de lanzar algún tipo de «inversión rápida» para mejorar la situación actual del tramo. Cuando se le preguntó si lo que proponía era una solución como la cántabra, donde Fomento sustituyó el proyecto del AVE por una mejora de la línea convencional, negó efusivamente. En Asturias «el compromiso con el AVE es irrenunciable», aclaró. En su legislatura lanzaría alguna obra pero «las inversiones multimillonarias» seguirían tramitándose, anotó.

La respuesta que dio jueves sonó distinta. Su objetivo para Lena-Gijón-Avilés es «en principio actuaciones de adecuaciones de vías y reducción de limitaciones de velocidad». La alternativa es «similar a la que se puede encontrar en Cantabria, de mantenimiento de las vías, dado que además las reducciones de tiempo que se pueden conseguir con otro tipo de actuaciones no justifican lo que es una ejecución de una inversión que es elevadísima», razonó.

Fomento se dirige por tanto a un 'plan b'. En Cantabria, el modelo de referencia, anunció en 2013 una mejora de la línea Palencia-Santander, presupuestada en 95 millones. Empleados con inteligencia a lo largo de sus casi 160 kilómetros debían reducir el viaje a Madrid en casi una hora.

Una inversión similar quedaría lejos de las reivindicaciones del Principado. Con el estallido de la crisis, en la consejería se asumió que el macroproyecto para Lena-Gijón resultaba difícil de defender y encargó su propio estudio para definir cual sería la actuación mínima exigible. Tras recibirlo, la consejera Belén Fernández declaró que sus líneas rojas eran «ni más ni menos que las que se derivan del cumplimiento del reglamento europeo del 11 de diciembre de 2013 para la red TEN-T». Según detalló, eso implica «ancho internacional, sistema de control y seguridad interoperables, un largo de trenes mínimo de 740 metros esencial para el transporte de mercancías, una determinada carga de eje de esos vagones y una velocidad para esos vagones de al menos 100 kilómetros por hora».

El 55% de la factura

Los cálculos del Plan de Infraestructuras asturiano 2015-2030 fijan en 373 millones la inyección que lograría dichos parámetros. El 55,5% de los fondos se irían al mayor cuello de botella de la red asturiana: el tramo entre Lugo de Llanera y Villabona. En la primera localidad a la línea habitual de cercanías, regionales y largo recorrido se suma la utilizada por las mercancías para evitar Oviedo. En la segunda se bifurca los trenes de Avilés y los de Gijón. Según los números del Principado, el auge esperado del tráfico de carga en los próximos años amenaza con colapsar el tramo.

Abordar las limitaciones de la red asturiana obliga a meter mano a ese punto y al segundo cuello de botella, identificado cerca de Soto del Rey, donde se incorpora la variante de trazado del tráfico de mercancías.

Otro planteamiento posible, y alejado de la pretensión del Principado, es limitar la faena a solventar el mal estado de la red en algunos lugares. En total y desde La Robla los trenes se ven obligados a reducir la velocidad en once puntos de la línea por problemas de mantenimiento de infraestructura. Cuatro de esas limitaciones se encuentran dentro del tramo Lena-Villabona.

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