El Comercio

Asturias entra en alerta por el calor

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La playa de San Lorenzo, esta mañana, llena de paseantes y bañistas. / ADRIÁN AUSÍN

  • Sanidad activa el protocolo y Meteorología señala que las temperaturas subirán hasta mañana

  • Piloña marcó ayer la máxima, con 34,1 grados, y Oviedo llegó a 31,3. El pronóstico amenaza con lluvia para las fogueras del viernes

La ola de calor se adueñó ayer por tercer día de la región, elevando las temperaturas hasta los 34,1 grados de máxima autonómica en Piloña, los 32,3 de Mieres y los 31,3 de Oviedo. En la costa, Gijón marcó 27,6 mientras Avilés se quedó en los 25,1. Fue un sofoco no exento de chaparrones puntuales, obligando a cambiar el abanico por el paraguas en diversos puntos de la región. En zonas altas de montaña de Amieva o Cazo (Ponga) las precipitaciones, cortas, se produjeron en forma de granizo. La misma inestabilidad de cielos despejados que se pueblan de tormentas estivales seguirá produciéndose hoy, día durante el que la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) pronostica «máximas en ascenso general».

Con todo, sería la antesala a mañana, cuando la Agencia tiene calculado que existen entre un 40 y un 70% de probabilidades de que la zona central y los valles mineros alcancen los 34 grados. «Ese umbral, para una zona amplia, es lo que nos lleva a activar el riesgo de nivel amarillo», explica Manuel Antonio Mora, delegado provincial de la agencia estatal. Es decir, es posible que otras estaciones más aisladas presenten valores superiores, pero no conllevan la declaración de este aviso. «Además en las zonas de montaña habrá tormentas que ayudarán a suavizar las máximas», matizó.

El pronóstico ha obligado a la Consejería de Sanidad a mover ficha. Desde el 1 de junio, y por acuerdo con el ministerio, tenía activado el Plan de Prevención de los Efectos de las Altas Temperaturas, un protocolo de vigilancia que desde 2004 se pone en marcha durante los meses de estío. El decálogo estaba hasta ayer en un 'nivel 0', previsto para situaciones de normalidad. En ese escenario quedan en contacto con la Aemet, supervisando la evolución del mercurio, y facilitando en los centros de salud un folleto a la población con consejos sobre cómo actuar.

Las cosas cambian cuando en la previsión coinciden máximas por encima de los 30 grados y noches que no bajan de los 18. Es una situación que ya el domingo vivió Ibias y que hoy repetirán otros enclaves del suroccidente. Ante ello, Sanidad ha optado por elevar la alerta al 'nivel 1', equivalente a un escenario de 'bajo riesgo' pero en el que conviene tomar cautelas. En los trece años que lleva el plan, nunca se ha ido más allá de ese umbral. Anteriormente el nivel 1 se activó unos pocos días de septiembre y julio de 2016, además de en 2006.

Según comunicó Sanidad, «es preciso informar a la población sobre la conveniencia de protegerse frente a las radiaciones solares y las elevadas temperaturas, así como de la necesidad de mantenerse hidratados y evitar el consumo de bebidas alcohólicas». De igual forma, destacó «la conveniencia de mantener en frío los alimentos, ya que con el calor aumenta el riesgo de brotes alimentarios».

Aire recalentado

Pero, ¿qué es lo que ha provocado este calor por encima de lo habitual, incluso para un mes de junio? Todo responde a la presencia de «una masa de aire cálido que lleva mucho tiempo en la península por una situación de bloqueo, lo que provoca que no se renueve y con la insolación diaria vaya recalentándose», explica Manuel Antonio Mora. Esa bolsa de aire cálido no proviene esta vez de África, simplemente quedó estacionada en la península cogiendo sol.

Se estima que dos personas fallecieron en Barcelona y Extremadura víctimas de sus golpes de calor. El fenómeno llegó más tarde a la región porque la pasada semana los vientos del este empujaron hacia la cordillera -formando con ellas una auténtica barrera- una serie de nubes bajas; nacían del contraste de aguas frías en la mar y aire cálido. La pérdida de fuerza de esos vientos ha dejado irrumpir esa masa.

La ola de calor, que oficialmente terminó ayer en el resto del país, ha dilatado los termómetros, pero sin marcar ningún récord para el mes de junio. En Ibias por ejemplo existe una estación manual vinculada a la Aemet y que ofrece registros oficiales desde 1967. El máximo para este mes «fue de 40 grados el día 21 de junio de 2003», recuerda la agencia. En 2008 empezó a funcionar en el concejo otra base, que ofrece información automática y que en los nueve junios que lleva de servicio presentaba un valor máximo de 35,5 grados, anotado en 2011. En esta instalación, los 36 grados del domingo sí serían su récord. Los rigores de estos días tienen sin embargo un corto recorrido. Mañana entrará en Galicia un frente que a partir del jueves accederá al Principado, deprimiendo las temperaturas máximas entre ocho y catorce grados.

Según los cálculos de la Aemet, amenaza con poblar de nubes el litoral de la región, y tiene alrededor de un 80% de probabilidades de descargar precipitaciones que dificulten las fogueras de San Juan.

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