El Comercio

Una década de excelencia

Una década de excelencia
  • Tres de las mejores notas de la selectividad de 2007 se han labrado una exitosa carrera

  • La gijonesa Sara López trabaja en Dortmund para ThyssenKrupp; el cangués Hugo Fernández es MIR en Cruces y el allerano Daniel Remón ultima su tesis doctoral

En junio de 2007, tres asturianos conseguían superar la selectividad -por aquel entonces, la PAU- con una nota que les abría de par en par la puerta a un futuro prometedor. La gijonesa Sara López, alumna del centro de educación secundaria San Eutiquio de Gijón, fue la mejor de aquel año con un 9,9. El allerano Daniel Remón, que había cursado el Bachillerato en el IES de Moreda, y Hugo Fernández Linares, alumno del IES Cangas del Narcea, fueron dos de los nueve alumnos que rozaron esa nota máxima, con un 9,8. En la década que ha transcurrido desde entonces, y frisando los treinta, los tres se han labrado una exitosa carrera en la que han visto cumplidos -en muchos casos hasta superados- sus sueños de bachilleres. Los tres están en estos momentos fuera de Asturias, tierra que añoran pero saben que ahora mismo no les ofrece una oportunidad lo suficientemente atractiva como para regresar.

Consejo a otros estudiantes

Hace diez años, los tres tenían muy claro lo que iban a estudiar. Los tres, además, envían un mensaje a quienes, como ellos entonces, se enfrentan ahora al inicio de su etapa universitaria. «Yo les diría que no se guíen mucho por las salidas profesionales de una determinada carrera sino que hagan algo que les guste, en lo que puedan destacar y hacerse imprescindibles para tener más opciones de trabajo en el futuro», es el consejo de Hugo Fernández, médico residente en el Hospital de Cruces (Barakaldo). «A los que no lo tienen claro, que intenten averiguar cómo es realmente el día a día en diferentes profesiones y que piensen si a ellos les gustaría hacer algo parecido», recomienda Sara López, que en la actualidad trabaja como ingeniera de proyectos en el área de instrumentación y control de ThyssenKrupp Industrial Solutions en Dortmund (Alemania). Por experiencia propia, Daniel Remón, que está completando su tesis doctoral como personal investigador en formación de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), anima a los futuros universitarios a que «intenten aprender lo máximo posible, que no se desanimen si encuentran dificultades, que no tengan miedo a equivocarse y que siempre tengan claro por qué están haciendo el esfuerzo de estudiar porque eso les permitirá sobrellevar los sacrificios que tendrán que hacer algunas veces. Pero que no se olviden de disfrutar y no descuiden a la familia ni a los amigos, aunque se vayan lejos. Se obtiene un mayor rendimiento cuando uno es feliz y puede ver las cosas con tranquilidad y optimismo».

El dominio del inglés -entre otros idiomas- y la formación constante son también rasgos comunes de estos tres jóvenes excelentes. Durante su etapa como universitarios, tanto Hugo como Daniel tuvieron además la oportunidad de pasar un curso en el extranjero. El primero, como Erasmus en Clermont-Ferrand (Francia), una experiencia que recomienda porque «en mi caso me sirvió para crecer a nivel profesional y personal. Aprendí mucho durante aquel año». El segundo, durante el doctorado, a través de una beca de la Caixa que le permitió completar sus estudios en la Universidad de Waterloo (Canadá).

Sara no tuvo ocasión de hacerlo durante los años que pasó en la Escuela Politécnica de Gijón pero pudo quitarse la espinita una vez integrada en el mercado laboral. Trabajaba en el departamento de I+D de TSK cuando le surgió la oportunidad de trasladarse a Dortmund (Alemania) con un contrato de ThyssenKrupp Industrial Solutions. «También es cierto que si el mercado laboral en España hubiese sido más atractivo, habría buscando la forma de irme solo una temporada, pero no indefinidamente», reconoce.

En cuanto al futuro, Hugo Fernández reconoce que prefiere no hacer planes a muy largo plazo. De momento, le quedan dos años más como médico residente en el hospital de Cruces -ya en los últimos años de carrera tuvo claro que su especialidad era la Medicina Interna- y confiesa estar «muy a gusto en Bilbao, que me parece una ciudad increíble».

Una «obsesión»

Por su parte, Daniel Remón, que espera presentar en los próximos meses la tesis doctoral en la que lleva trabajando los últimos años, ya piensa en su futuro laboral, enfocado en lo industrial más que en lo académico. Tiene claro que haga lo que haga estará relacionado con el uso de las energías renovables con el objetivo de «poder tener algún día un sistema eléctrico sostenible» y «la reducción del uso de fuentes de energía no renovables en otros sectores como el transporte, pensando siempre en la misma idea, casi obsesión, de la sostenibilidad de nuestros sistemas energéticos». No lo oculta: «Si pudiera elegir, me gustaría hacer esto en Asturias, pero soy consciente de la dificultad que eso entraña».

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate