Los ayuntamientos costeros multarán hasta con 3.000 euros por bañarse con bandera roja

Dos técnicos de salvamento vigilan la playa de San Lorenzo desde La Escalerona. / DAMIÁN ARIENZA

Los de Gijón y Villaviciosa multaron a tres bañistas el sábado por hacer caso omiso a la prohibición y a las advertencias del equipo de salvamento

CHELO TUYA GIJÓN.

Hasta 3.000 euros. Darse un baño en la mar cuando en la playa ondea la bandera roja no solo es una temeridad que puede poner en riesgo vidas, la propia y la de quien intente rescatar al imprudente bañista. También conlleva sanción. De hasta 3.000 euros, en caso de que la autoridad competente considere que la infracción ha sido muy grave. Porque lo que ningún municipio costero asturiano discute es que hacer caso omiso a una bandera roja o a las indicaciones de los equipos de salvamento es una infracción.

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«No tenemos autoridad» es un lamento común de los socorristas, que los ayuntamientos precisan: «Tienen autoridad para denunciar. De hecho, en Gijón la Policía Local tiene agentes en las casetas de salvamento». Así lo explica el concejal de Seguridad Ciudadana de Gijón, Esteban Aparicio. Es el concejo gijonés uno de los que con menos cuantía castigan la desobediencia de los bañistas, la multa puede llegar a 750 euros, pero también es uno de los primeros en aplicarlas. El sábado pasado, el segundo día con banderas rojas por todo el litoral y numerosos conflictos entre técnicos de salvamento y bañistas, en Gijón los socorristas tuvieron que avisar en dos ocasiones a los agentes de la Policía Local. Dos bañistas sancionados en San Lorenzo. Un tercero fue multado en Rodiles por el Ayuntamiento de Villaviciosa.

Veintitrés playas de doce concejos son de alto riesgo

Por su masificación y características son consideradas de alto riesgo las playas de Andrín, Barro y San Antolín (Llanes); Santa Marina (Ribadesella); La Isla (Colunga); Rodiles (Villaviciosa); San Lorenzo, Poniente y Arbeyal (Gijón); La Palmera y Carranques (Carreño); Bañugues, Verdicio, Xagó y Luanco (Gozón); San Juan, Espartal y Salinas (Castrillón); Aguilar (Muros); Luarca y Otur (Valdés); Los Campos (Tapia) y la de Navia.

Si, finalmente, la denuncia concluye en multa, los bañistas gijoneses se enfrentan a un desembolso de 750 euros. El maliayo, de 1.500. Pagarían 3.000 si su imprudencia se hubiera llevado a cabo en Castrillón o Cudillero. En ellos, solo por el hecho de bañarse con bandera roja la sanción llega a los 1.500 euros. Si, además, existen amenazas o insultos al personal de salvamento, la infracción se considera ya muy grave.

El socorrista no está obligado a entrar si ondea la roja

«Tú estás aquí para entrar a salvarme». Creencia incorrecta que el bañista imprudente tiene respecto a los técnicos de salvamento. La misión de los profesionales es salvaguardar la seguridad de los usuarios de la playa, pero, en ningún caso, tienen obligación de adentrarse en la mar si hay bandera roja. Las emergencias se coordinan desde el 112, que decide los medios que deben intervenir en cada situación. En su mayoría, náuticos y aéreos.

El resto de concejos que tienen sanciones especificadas en su ordenanza son los de Gozón, Villaviciosa, Ribadesella y Llanes (hasta 1.500 euros); Tapia de Casariego (hasta 500 euros) y Muros de Nalón y Caravia (hasta 300 euros). Una disparidad de criterios que llega ante la no existencia de una normativa regional o, al menos, un reglamento consensuado en la Federación Asturiana de Concejos.

El Plan de Salvamento de Playas del Principado (Sapla) no incluye sanciones, sino que las deja en manos de los ayuntamientos. El documento explica que, por ahora, solo los municipios mencionados, así como los de Navia, Soto del Barco, Carreño y Colunga tienen normativas específicas sobre el uso de las playas.

Corrientes ocultas y peligrosas bajo la apariencia de calma

¿Cómo hay bandera roja si la mar está como un plato? La respuesta está en las corrientes. Que no haya olas no significa que el baño sea posible con todas las garantías de seguridad. Las corrientes marinas pueden arrastrar al nadador más avezado. Si la bandera roja ondea en la playa, está prohibido por completo entrar al agua. Ni para refrescar los pies. Con bandera amarilla, prohibido utilizar hinchables y dejar a los menores de 12 años solos.

Socorristas en 73 de 211 playas

Son catorce de los veinte concejos que se reparten las 211 playas del frente costero asturiano, que llega a los 483 kilómetros. Un volumen de arenales muy superior a los efectivos disponibles para su cuidado. De hecho, solo en 73 hay equipos de socorrismo. Unos cuidados que se dividen entre el Ayuntamiento de Gijón, que controla en exclusiva las siete del concejo, mientras que de las 66 restantes se encargan los concejos de cada una y el Servicio de Emergencias del Principado (SEPA). Entre las 73 que cuentan con equipo, hay 23 consideradas 'de alto riesgo', tanto por su masificación como por sus características físicas, ubicadas en los concejos de Llanes, Ribadesella, Colunga, Villaviciosa, Gijón, Carreño, Gozón, Castrillón, Muros del Nalón, Valdés, Tapia de Casariego y Navia. En ellas (y en todas), con bandera roja el baño supone un riesgo. Y una multa.

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