30.000 firmas en defensa de los lobos y contra las batidas autorizadas por el Principado

Batida de lobos en la sierra del Cuera, en Llanes. / NEL ACEBAL

Serán entregadas hoy en el Registro del Principado. Sus promotores abogan por «un plan de control basado en datos científicos y no en la alarma social»

E. C. OVIEDO.

Grupos de defensa del lobo han recogido 30.000 firmas en contra de las batidas y para denunciar la gestión de la especie que lleva a cabo el Gobierno del Principado. Los colectivos conservacionistas trasladarán estas firmas hoy al Registro de la administración regional, de la que reclaman la elaboración de un plan consensuado de control del lobo en la región «que esté basado en datos científicos y no en la alarma social creada».

La población de lobos en el Principado se mantiene estable desde 2013, según los datos que maneja la Consejería de Desarrollo Rural y Recursos Autóctonos en el plan de gestión de la especie, que prevé abatir este año un máximo de 45 ejemplares para controlar su crecimiento.

En la actualidad, la población de cánidos estimada en los ciclos naturales de 2015 y 2016 es de 37 y 38 manadas o grupos familiares, respectivamente, que se mantienen estables respecto a los años 2013 y 2014, según las cifras que maneja el departamento que dirige María Jesús Álvarez. El programa de actuaciones de control del lobo en el periodo 2017-2018 mantiene el cupo de 45 ejemplares para abatir que se había fijado en el anterior. Este número se fija en función de los datos poblacionales recogidos y la evolución del número de daños y del grado de conflictividad social existente, así como de la disponibilidad de posibles presas silvestres y los métodos a emplear en cada caso.

En cuanto a los daños - que se produjeron en todo tipo de ganado y principalmente en ovino y equino- se ha observado un descenso en los dos últimos años, ya que en 2015 se produjeron 4.212 daños y en 2016 bajaron a 3.494. Los ejemplares de lobo pueden abatirse en reservas regionales durante cacerías de otras especies legalmente autorizadas, siempre bajo supervisión del personal de la Guardería del Medio Natural y sin posibilidad de que los cazadores se queden con los ejemplares.

El nuevo documento prevé la realización de controles de población allí donde su presencia comprometa la viabilidad económica de las explotaciones agropecuarias, teniendo como prioridad reducir al máximo posible los daños por ataques de la especie. Según los ecologistas, esta política de controles de la población de lobos solo pretenden «satisfacer las presiones de los ganaderos sin datos científicos que la avalen».

Fotos

Vídeos