La acusada de fraccionar un contrato alega que «nadie dijo que fuera ilegal»

La funcionaria acusada. / M. ROJAS
La funcionaria acusada. / M. ROJAS

La exjefa de servicio en Educación era docente sin formación jurídica. La empresa a la que ordenó pagar el encargo admite que no lo hizo en plazo

R. MUÑIZ OVIEDO.

R. M. G. B. es una maestra de Primaria que trabajó en la Consejería de Educación de jefa de servicio en comisión de servicio. Es decir, sin ganar la plaza en una oposición. A finales de 2013 promovió dos contratos menores. Había estallado ya el 'caso Renedo' y para evitar que sus corrupciones se reprodujeran, el departamento obligaba a pedir para ellos un mínimo de tres ofertas. En ambos casos se llevó el trabajo la misma empresa. Todo parecía normal, pero ayer R. M. G. B. se sentó en el banquillo de los acusados. La fiscalía y el Principado entienden que prevaricó y piden su inhabilitación para todo empleo público durante ocho años.

El encargo era una base de datos y una aplicación que permitiese extraer de ella certificados. Según el Ministerio Público, en realidad son el mismo trabajo, pero se fraccionó para que su cuantía no obligara a ir a un concurso público, sometido a mayor papeleo. También sostiene que al terminar 2013 se pagó el trabajo, a pesar de estar por terminar.

«Gestionarlo de forma separada era legal y rápido», defendió la funcionaria. «En ningún momento se cuestionó; pasó todos los filtros de los asesores, nadie me dijo que fuera ilegal», adujo. «No soy informática y me fié», explicó. Según su versión, Informática primero le conminó a encargar uno de los desarrollos, pero luego le aconsejó pedir los dos, por eso segregó el trámite.

Puso un mes de plazo de entrega al creer que era lo corriente. Vencido el margen, recibió un correo de la empresa, con un documento que explicaba las funciones y mostraba «códigos de programación; entendí que estábamos pagando un desarrollo y luego eso en la siguiente fase se traduciría en algo legible para el público».

La informática que el adjudicatario puso al frente del proyecto opuso un relato distinto: «No sé por qué nos presentamos, era imposible hacerlo en un mes. Mandamos aquel correo con los cambios cosméticos que hicimos en la web, pero la aplicación no estaba hecha». Según dijo, el desarrollo se completó a lo largo de 2014, con el contrato ya concluido, sin cobrar más por ello. De hecho, habrían devuelto el dinero percibido tras recibir una reclamación de la Consejería de Educación.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos