Uno de los acusados por narcotráfico admite los hechos y alega «transtorno mental»

La Fiscalía sostiene que tres de los procesados vendían droga en un garaje

EFE

Uno de los acusados de integrar un grupo criminal organizado dedicado a la distribución de sustancias estupefacientes, S. M. C., para el que la Fiscalía pedía cinco años de cárcel por un delito contra la salud pública y un año por pertenencia a grupo criminal, así como una multa de 4.351 euros, ha reconocido los hechos. S. M. C., que solo ha respondido a las preguntas de su abogado en la vista oral celebrada en el Juzgado de lo Penal número 2 de Oviedo, se ha declarado culpable de estos delitos y ha alegado sufrir «trastorno mental» diagnosticado, derivado del consumo de drogas y por el cual se encuentra actualmente en tratamiento, para justificar su conducta.

Según las investigaciones policiales, tres de los acusados habrían utilizado un garaje, encubierto como un gimnasio particular, para llevar a cabo las operaciones de venta de droga, ya que la gente que entraba en el mismo y permanecía no más de quince minutos en el interior, han declarado los dos guardias civiles citados como testigos.

Según el instructor de las diligencias, J. A. A. G., al que ha señalado como cerebro de la operación y al que investigó durante varios meses, mantuvo varias reuniones en Algeciras, y posteriormente en Galicia, con personas que serían detenidas por tráfico de drogas y en cuya operación aparecería su nombre en las escuchas, a pesar de no estar implicado en esa operación. Además, ha destacado que éste llevaba un nivel de vida "superior" al que se le presupone a una persona a la que no se le detectó actividad laboral, más allá de alguna compraventa de coches "esporádica", ya que cambió de domicilio y de coche varias veces en un corto periodo de tiempo.

El secretario de las diligencias ha calificado a R. R. F. como el "lugarteniente" de J. A. .A. G., en quien delegaba sus actuaciones cuando se encontraba de viaje y era el encargado de cobrar las deudas en algunas ocasiones, llegando a percibir pequeñas comisiones por éstas.

A pesar de no haber encontrado una cantidad considerable de sustancias estupefacientes y dinero en los registros domiciliarios, ni básculas de precisión u otros objetos que pudiesen involucrarles en prácticas de "trapicheo o menudeo", ha declarado que esto es un hecho "habitual", ya que las personas implicadas en estos asuntos suelen tener escondidos tanto el dinero como las sustancias.

En su declaración, J.A.A.G. ha asegurado que aunque oficialmente no tenía trabajo se dedicaba a la compraventa de vehículos como particular, lo que le reportaba beneficios de entre 3.000 y 6.000 euros al mes, que no declaraba al ser una práctica ilegal, y ha recordado que nunca ha estado condenado por este tipo de prácticas y que en los distintos controles solo le incautaron una pequeña cantidad de "porros para consumo propio".

Respecto al gimnasio, ha explicado que era un lugar de reunión con sus amigos, donde acudían a hacer deporte a diario, y que aprovechaban para sacar "algo de dinero" al cobrar por alguna sesión a personas que iban a entrenar con R.R.F., ya que competía a alto nivel en fitness.

Sobre sus viajes a Algeciras, ha alegado que fueron para encontrarse con amigos, ya que vivió allí durante un tiempo, mientras que a Galicia fue a realizar la venta de un coche, que al final no se concretó, y a Madrid para acompañar a R.R.F. a una competición de culturismo.

Por su parte, R.R.F. ha negado ser consumidor de este tipo de sustancias, y que durante el registro domiciliario tan solo se encontraron sustancias anabolizantes que tomaba para preparar sus competiciones de fitness. Sobre el gimnasio, ha reconocido que solía entrenar allí porque era más barato que los centros habituales, y su situación económica no le permitía acceder a éstos, ya que estaba en paro y la preparación para las competiciones ya conlleva grandes gastos.

Cinco de los otros siete acusados en este juicio, para los que la Fiscalía pedía dos años de prisión por delitos contra la salud pública, han reconocido los hechos, mientras que otro de ellos se ha sobreseído su causa por motivos de salud hasta que se recupere, y el último, acusado de ser el destinatario de medio kilo de marihuana, ha reconocido que era consumidor de esta sustancia y que se la compraba a S.M.C., pero siempre en pequeñas cantidades y para consumo propio.

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