Adif carece de informes sobre cómo cambiar todo el país al ancho internacional

R. MUÑIZ OVIEDO.

España tiene la red de alta velocidad más extensa del planeta, tras China, y lo hace gracias a la financiación comunitaria. Las subvenciones de Bruselas no responden a que los técnicos comunitarios crean que los españoles tienen más derecho que el resto a viajar en alta velocidad, sino a la necesidad de conseguir una red ferroviaria homogénea. En el resto del continente lo que imperan son las vías de ancho internacional, que tienen los carriles con una separación inferior al ancho ibérico (o Renfe), el tipo de infraestructura por el cual apostó España en el siglo XIX. Esta diferencia ha impedido tradicionalmente que los ferrocarriles españoles pudieran acceder al resto del continente y viceversa.

El objetivo de la UE ahora es conseguir una red de similares condiciones, de modo que un tren que salga de Asturias pueda alcanzar Berlín sin problemas. Es por ello por lo que Bruselas viene financiando la implantación del ancho internacional en el país. Aprovechando esa ayuda, España ha apostado por hacerlo con nuevos trazados más rectilíneos y de escasas curvas, lo que permite a los trenes alcanzar la alta velocidad.

Estas obras para el ancho internacional exigen de lapsos de tiempo que exceden con mucho a la legislatura. De ahí que resulte fundamental encararlas con una cierta planificación y orden que impida disipar esfuerzos. Los bandazos en la materia, sin embargo, están siendo una constante. El Gobierno de José María Aznar aprobó una planificación de infraestructuras para el periodo 2000-2007, el de José Luis Rodríguez Zapatero lo enmendó con un documento con vocación de marcar las prioridades entre 2005 y 2020, y el primer ejecutivo de Mariano Rajoy rectificó con un plan para el periodo 2012-2024. El actual ministro Íñigo de la Serna ha marcado cierta distancia con ese postulado, anunciando al poco de tomar posesión su voluntad de lograr un nuevo pacto por las infraestructuras que jerarquice qué tramos urgen más.

A pesar de los vaivenes, en medios ferroviarios se consideraba que, en el fondo, algún tipo de planificación debía manejar la empresa pública que gestiona la red ferroviaria, Adif. Se especulaba con algún tipo de estudio que aclarase si el escenario final es disponer de una red completa en ancho internacional.

«Adif no dispone de estudios o informes sobre opciones de migrar la red convencional al ancho internacional», señala la empresa en una respuesta oficial. La ausencia de un trabajo de estas características implica que, a largo plazo, Fomento no tiene más proyecto que el de seguir extendiendo una red central de ancho internacional, pero que conviva con la del ancho convencional.

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