El aeropuerto asturiano estrenará espacio aéreo en marzo de 2018

Avionetas y ultraligeros, en La Morgal. Todos deben pedir permiso a la torre para operar.
Avionetas y ultraligeros, en La Morgal. Todos deben pedir permiso a la torre para operar. / S. SAN MARTÍN

Enaire ve viable dejar a La Morgal fuera de la zona protegida, aunque condiciona el cambio a que los ultraligeros cumplan la normativa

CHELO TUYA GIJÓN.

No es un cambio complicado técnicamente -«es mover la raya unos metros y no muchos»-, pero sí burocráticamente. «Requiere un estudio de viabilidad, la aprobación posterior de una comisión formada por los ministerios de Fomento y Defensa y, finalmente, que aparezca en la Publicación de Información Aeronáutica (AIP)». En resumen, el nuevo espacio aéreo del aeropuerto de Asturias no llegará «hasta el primer trimestre de 2018».

Así lo aseguró a EL COMERCIO Javier Cámara. El jefe de la división de Diseño, Desarrollo e Implantación ATM (gestión del tráfico aéreo) confirmó que, tal y como adelantó este periódico, Enaire, el ente responsable de la gestión y control del tránsito aéreo, diseña un nuevo espacio aéreo para la región, tras el problema que plantea la ubicación de La Morgal. Aunque el aeródromo de Llanera nació antes que el aeropuerto de Asturias (que en junio de 2018 cumplirá 50 años), varios incidentes registrados con ultraligeros advirtieron lo que luego confirmaron los GPS: su pista, con cabeceras 10 y 28, se encuentra dentro de la zona de protección para la aproximación.

LAS CLAVES

CTR
Control de Tráfico Aéreo o zona de protección del aeropuerto. En Asturias llega a 1.000 pies de altura (300 metros) en un radio de 30 millas (55 kilómetros). Es un rectángulo imaginario que va desde la costa (entre Cabo Peñas y la ría de Avilés) hasta Siero (Sureste) y Gijón (Nordeste).
Conflicto
La Morgal está dentro del espacio aéreo protegido del aeropuerto, lo que impide el libre tráfico de ultraligeros. No pueden acceder a zonas restringidas. Tras meses de polémica, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) aprobó una excepción temporal condicionada a que se notifiquen los vuelos a la torre de control.
Solución
Enaire trabaja en la modificación del espacio aéreo de Asturias para dejar a La Morgal fuera de la zona protegida. El nuevo documento no llegará hasta el primer trimestre de 2018. No obstante, lo condicional al cumplimiento de los ultraligeros de la nueva normativa.

Conocida como CTR ( Control de Tráfico Aéreo), esa zona de protección es un rectángulo imaginario que llega hasta 1.000 pies de altura (300 metros) en un radio de 300 millas (55 kilómetros). Cubre la costa entre el Cabo Peñas y la ría de Avilés, mientras que al Sur llega hasta Siero y al Nordeste limita con Gijón.

La normativa oficial, recogida en un Real Decreto, dice que en ese área protegida solo pueden volar aeronaves acreditadas. Eso incluye a las avionetas, que deben realizar un plan de vuelos, pero deja fuera a los ultraligeros. Tras una prohibición inicial de operar, desde enero la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) «aprobó una resolución para suspender esa limitación operativa», recuerda Cámara, quien apunta que «se hizo con unas condiciones: firmar una carta operacional».

En la práctica, eso se traduce en que los ultraligeros deben realizar el mismo plan de vuelo que el resto de aeronaves. Es decir, notificar de la salida a la torre, esperar permiso para hacerlo, dar ruta de vuelo y confirmar el aterrizaje».

Vía de salida hacia el Sur

Una situación temporal que genera un incremento de trabajo en la torre de control, con picos de 30 movimientos extra en jornadas festivas con meteorología favorable. Javier Cámara trabaja en un diseño que, insiste, «no es complicado», ya que se trata de «optimizar el espacio aéreo», para dejar a La Morgal fuera del espacio restringido y la obligatoriedad de operar siempre «por vías áreas hacia el Sur». Asegura que cambios similares «se hacen con mucha frecuencia en aeropuertos de toda España», ya que el espacio aéreo es «cambiante».

Esa solución permitiría suspender la actual excepcionalidad y que los ultraligeros puedan operar en La Morgal «sin tener que pedir permiso a la torre de control, como hacían antes». No obstante, en los estudios de viabilidad que está desarrollando ahora mismo su departamento, Javier Cámara deja claro el temor de que «una vez fuera del espacio aéreo, algunos usuarios de ultraligeros vuelvan a incumplir las normas, como ocurrió anteriormente».

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