El aeropuerto logra la certificación europea sin tener que recortar la pista

El ministerio defiende que la instalación «se sitúa al máximo nivel internacional» tras el chequeo a sus planes de emergencia y seguridad

R. M. GIJÓN.

El aeropuerto obtuvo en noviembre la certificación europea que otorga la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, y que era un requisito indispensable para mantener su actual nivel de operaciones. En 2013 la interpretación que hacía el Ministerio de Fomento de la normativa exigía reducir en 150 metros la superficie útil de la cabecera 29, esto es, el lado de la pista que da a la vaguada próxima a La Cabornia y Santiago del Monte. Según defendía su empresa para la gestión de las terminales, Aena, las instrucciones que regulaban este sello de calidad exigían que todo instrumental próximo a las pistas estuviera construido de tal manera que pudiera quebrarse sin problema en caso de contacto con el fuselaje del avión. En el caso asturiano este parámetro resultaba especialmente absurdo, según advirtieron pilotos y especialistas. Es verdad que en la vaguada hay altímetros, pero la nave que tropiece con ellos está condenada a estrellarse con la ladera. Aena opuso que la norma no entraba en esas disquisiciones y que, si no se cumplía, el aeropuerto podía tener que cerrar.

La empresa llegó a licitar la obra para recortar la pista, desató la indignación de la región, pero finalmente una modificación normativa facilitó que diera marcha atrás. La terminal asturiana ha sido de las últimas en lograr la certificación europea de la Agencia Estatal. En un comunicado, el Ministerio de Fomento considera que eso la «sitúa al máximo nivel internacional», pues todas sus instalaciones, sistemas, equipos, servicios y procedimientos cumplen las exigencias de la Organización de Aviación Civil Internacional.

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