ALSA afirma que impulsar el transporte público pasa por poner carriles bus-vao

Francisco Iglesias, en el centro, con los codirectores del Máster, José Manuel Montes Peón y Gloria Aza. / E. C.
Francisco Iglesias, en el centro, con los codirectores del Máster, José Manuel Montes Peón y Gloria Aza. / E. C.

Su consejero delegado duda de que abaratar el billete «sea la solución a los problemas de movilidad» dado lo reducidas de las tarifas

L. A. R. / R. M. GIJÓN.

La patronal del autobús lleva años tratando de convencer a las administraciones asturianas para que, como Madrid o Barcelona, reserven carriles en los accesos de las ciudades exclusivos para el transporte colectivo. Pese a la importancia creciente de la lucha contra la contaminación del aire y las políticas que penalizan al vehículo particular, lo cierto es que su resultado está siendo moderado. Pese a ello, el sector insiste.

El consejero delegado de ALSA, Francisco Iglesias Campos, impartió una conferencia sobre movilidad en el Máster de Transporte y Logística de la Universidad de Oviedo. Después de que este periódico adelantara que los nuevos protocolos anticontaminación del Principado recogen una rebaja de precios de hasta el 40% en los autobuses en los momentos de mayor polución del aire, el directivo de la compañía asegura que «no me parece que el problema sea de precio; si viajas por Europa ves que las tarifas están en los cuatro euros, mientras aquí es de entre un euro y euro y medio. No creo que sea un factor determinante una diferencia de medio euro ahí», estimó.

Con todo, se dijo «encantado si bajan los precios», aunque recordó que el servicio tiene un coste «y alguien se tiene que hacer cargo; el usuario o la administración». Iglesias Campos sin embargo aseveró que la experiencia de otras ciudades prueba que reservar parte de la vía al transporte colectivo es una solución que «cuesta poco para la cantidad de usuarios a los que beneficia».

En el último año la multinacional de origen asturiano viene creciendo «entre un 2 y un 3%», fundamentalmente por los buenos resultados en Marruecos y Suiza, explicó. En líneas de largo recorrido Iglesias Campos apreció que la clientela opta por ALSA en función «del precio y también del trato que damos». La sociedad suma 8.500 empleados, y tiene en el título propio de la Universidad de Oviedo una «cantera de nuevo talento». Van cincuenta los trabajadores reclutados desde el inicio. «Son personas muy preparadas y con conocimiento económico», reconoció.

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