Las familias piden que la edad pediátrica en oncología se amplíe hasta los 18 años

Las familias piden que la edad pediátrica en oncología se amplíe hasta los 18 años
Por la izquierda, Paula Rodríguez, Carmen Menéndez, Cecilia Zapico, Henar Polo, Beatriz Balbuena e Isabel Fernández Alcántara. Detrás, José Antonio Vecino, Eva López y Borja Balbuena. / MARIO ROJAS

«Mejora las tasas de supervivencia», defiende la asociación Galbán, que reclama una unidad específica para adolescentes en el HUCA

Laura Mayordomo
LAURA MAYORDOMOGijón

A Borja Balbuena le diagnosticaron un linfoma con 16 años. «Nada más llegar al HUCA me pasaron a la planta de adultos, me metieron en una habitación con un paisano pelón, hinchado por los medicamentos y con transfusión de sangre porque estaba con las defensas bajas». Es decir, «me encontré directamente con lo que iba a ser mi futuro». Y aquello, para un adolescente que aún trataba de digerir el diagnóstico «fue un choque tremendo. Eso, añadido a pensar que mis padres no iban a poder estar conmigo... Si ya es bastante difícil luchar contra un cáncer, el no tener ese grupo de apoyo que puede ser la familia las 24 horas del día contigo, lo agrava todavía más».

«Me metieron con un paisano hinchado por la medicación. Fue un choque tremendo»

Mientras él luchaba contra el cáncer, sus padres lo hacían para sacarle de un lugar que, consideraban, no era apropiado para él. Hoy en día ellos, como otros muchos padres que forman la asociación Galbán siguen reclamando que a los chavales con cáncer, «como mínimo hasta los dieciocho años, no nos los lleven a la unidad de adultos. Una unidad específica para adolescentes sería lo ideal», apunta Henar Polo, madre de una joven de 18 años a la que a los nueve detectaron un tumor cerebral. «Si nos pasan a adultos no va a ser lo mismo, no tendremos la compañía de adolescentes, que para nosotros son un apoyo muy importante. Son como tus amigos. Nos damos apoyo mutuo», explica Beatriz Balbuena que, precisamente por haber sido diagnosticada en la infancia ha podido continuar con los mismos médicos que la trataron desde el inicio de la enfermedad. «Yo me fío muchísimo de mi oncólogo», afirma.

El HUCA dispone una unidad pediátrica, pero no de una unidad de oncología pediátrica específica, que es lo que demandan las familias. «Y si puede ser de adolescentes muchísimo mejor», anotó Paula Rodríguez, responsable de gestión de Galbán. El director de Atención Sanitaria y Salud Pública del Área Sanitaria IV, José Antonio Vecino, recogió el guante y se mostró confiado en «que la podáis ver pronto», según les confesó ayer en la apertura de la jornada sobre adolescentes con cáncer que se celebró en el Hospital Central.

Ambiente propicio

La coordinadora de Sanidad de la Federación Española de Padres de Niños con Cáncer, Carmen Menéndez Llaneza, puso de manifiesto que los chavales que son atendidos en una unidad pediátrica «están en un ambiente propicio para su recuperación». Además de estar entre iguales, cuentan con aulas hospitalarias -que les permiten continuar con sus estudios- pueden elegir el menú, tienen televisión gratis y la atención de voluntarios. «Hay estudios científicos que demuestran que esto mejora los resultados de supervivencia». Sin embargo, el 50% de los hospitales españoles -según un estudio nacional realizado en 2016- deriva a los niños de más de catorce años a unidades de adultos. La unidad pediátrica del HUCA los admite hasta los dieciséis.

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