¿Por qué hay cocodrilos hormonados?

¿Por qué hay cocodrilos hormonados?
Arianna Renau, en la Facultad de Geología. / HUGO ÁLVAREZ

Arianna Renau alerta de los riesgos por los nuevos contaminantes que se están detectando en el agua y en el suelo

Laura Mayordomo
LAURA MAYORDOMOGijón

¿Son las aguas regeneradas -las procedentes de depuradoras y que han sido sometidas a un tratamiento específico para favorecer su reutilización- una solución a la escasez hídrica o un problema para el medio ambiente? Imposible dar respuesta ahora mismo a esta cuestión. Arianna Renau, investigadora del Instituto Universitario de Plaguicidas y Aguas de la Universitat Jaume I de Castellón, dejó ayer la pregunta en el aire tras referirse, en la Facultad de Geología, a los nuevos contaminantes que se están detectando -aún en cantidades ínfimas- en el agua y en el suelo. Unos contaminantes «emergentes» -como la nicotina, la cafeína, los edulcorantes, los fármacos, las hormonas, las drogas de abuso, los fitosanitarios, los microplásticos, los detergentes o los productos de cuidado personal- que «no están regulados porque son muy nuevos o hasta ahora no existían técnicas analíticas suficientes para detectarlos».

La cuestión es que, al reutilizar los efluentes de las depuradoras para usos industriales, agrícolas o en ciudades -para el riego de jardines o el baldeo de calles- «estamos introduciendo esos contaminantes en el ciclo hidrológico». ¿Con qué consecuencias? «Hoy en día las concentraciones de esos contaminantes son muy pequeñas, pero si vamos a estar cincuenta años utilizando a diario estas aguas regeneradas es posible que eso esté contaminando nuestro medio». De hecho, explicó Renau antes de iniciar su ponencia, ya hay constancia de contaminación en un río de Estados Unidos cuyos cocodrilos «están afeminados, porque en él se echan las aguas de las depuradoras de los alrededores». Aguas que contienen hormonas, «por ejemplo de la píldora que se toman las mujeres».

El rastreo de la droga

Renau también desveló a su auditorio que el instituto para el que trabaja colabora con la Policía para detectar en el agua contaminantes procedentes de las drogas de abuso. En función de si éstas aparecen metabolizadas o no son capaces de determinar si ha aumentado el consumo en un momento determinado. «Es algo que se hace en varios países. Y os sorprendería saber que en Colombia se consume menos que en Europa».

Los investigadores intuyen que los contaminantes emergentes detectados hasta ahora representan «un 10% de lo que hay». El resto sigue siendo un misterio que habrá que desvelar. Como también si los productos de transformación en que se convierten «son más o menos peligrosos o se encuentran en mayor medida que el compuesto madre». De momento, «estamos en la primera fase. Estudiando qué contaminantes hay, para luego estudiar qué es lo que pasa con ellos». Con todo, y ante la mayor necesidad de recursos hídricos derivada del cambio climático y el aumento de la población, Renau está convencida de que «el agua regenerada es una fuente que debería usarse. Es una obligación moral hacerlo».

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