Asturianos atrapados en la AP-6: «Hacemos agua a partir de la nieve»

Un autobús de ALSA procedente de Asturias, atrapado entre la nieve.
Un autobús de ALSA procedente de Asturias, atrapado entre la nieve. / E. C.

Enfadados, los asturianos atrapados en un autobús en la AP6, no se explican cómo puede pasar algo así en los accesos a Madrid

SARA GARCÍA ANTÓNGijónROSARIO GONZÁLEZMadrid

“Estamos haciendo agua de la nieve”. Los asturianos atrapados en la AP-6 a causa de la nieve se sobreponen al “enfado” que tienen y tratan de pasar el tiempo hasta que les rescaten de la mejor manera posible. Salieron de Asturias a las dos de la tarde del sábado, con destino a Madrid, y a la altura de Villacastín la cantidad de nieve caída impidió que el autobús pudiera continuar. Han pasado la noche allí -en el interior del autocar la mayoría y algunos en el polideportivo- y no ha sido hasta las 12.45 de hoy domingo cuando han podido reiniciar la marcha.

“Es un autobús en el que viajan muchos jóvenes”, explica una de las familiares, que sigue desde Asturias el minuto a minuto de la situación. “Están muy enfadados con lo que está pasando, tener que pasar atascados tanto tiempo... Y no saben cuánto más porque sigue nevando”. Tampoco terminan de entender que algo así pase en los accesos a la capital de España. “Están haciendo amigos y también agua a partir de descongelar la nieve. Casi están usando técnicas de MacGyver, que los Reyes te tengan que traer el 'quimicefa'...”.

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David Murciano salió el sábado desde Oviedo junto a su hermana, su mujer y su hija de ocho años en un viaje con destino a Madrid. Sobre las 18.00 horas, cuando se disponían a entrar en la AP-6, les paró la Guardia Civil y les desvió por la Nacional 6. Continuaron con el vehículo un par de kilómetros, pero la vía estaba colapsada y la situación empeoraba por momentos. "Llevamos atrapados desde las seis de la tarde de ayer, son las 10 de la mañana del domingo y por aquí no aparece nadie. Somos cientos de familias con niños, algunos de ellos bebés o diabéticos, con escasa gasolina... Esto es una trampa mortal".

"Los coches empezaron a patinar, nosotros pudimos continuar hasta llegar a una gasolinera y allí esperamos hasta que abrieron de nuevo la AP-6". Con la autopista abierta de nuevo, reanudaron la marcha, pero tras recorrer apenas cinco kilómetros el tráfico comenzó a ralentizarse y un camión quedó cruzado contra la protección de la vía. A la altura del kilómetro 76 se quedaron parados. Eran las siete de la tarde del sábado.

"Veníamos desde Asturias preparados, con ropa de abrigo, comida y el depósito lleno, pero hemos tenido que ir racionando, encendiendo el coche cada hora para mantenernos calientes. Otras familias están ya casi sin gasolina ni provisiones, hay una pareja con un bebé que lleva toda la noche intentando que no coja fiebre y una chica con un niño diabético. Un autobús de Alsa ha apagado ya las luces por falta de gasolina. Y sigue nevando sin parar".

David denuncia la falta de información y de ayuda. Ningún panel informativo avisaba de que la AP-6 estaba cortada, lo que les hubiera permitido valorar un camino alternativo, regresar o buscar un alojamiento donde esperar que pasara el temporal. Menos aún entiende que finalmente les dejaran entrar en la autopista. "Estamos parados en mitad de la nada, con la nieve hasta la rodilla, no hay hoteles ni hay nada. Esto es una trampa mortal".

Familias atrapadas en la AP-6. / David Murciano

La radio no funciona, asi que siguen a través de Twitter las novedades del temporal. Los servicios de emergencias afirman que poco a poco están logrando descongestionar las carreteras bloqueadas, pero en el kilómetro donde ha quedado atrapado David con su familia la ayuda no llega. "A las seis de la mañana pasó un coche de la Guardia Civil para indicarnos que nos moviéramos para dejar libre el carril izquierdo, pero desde que estamos parados no ha pasado ninguna máquina quitanieve. También vimos pasar un vehículo de Emergencias pero no paró".

A falta de ayuda oficial, entra en juego la solidaridad de las personas atrapadas. "Tratamos de ayudarnos entre nosotros, preguntar a tus vecinos más cercanos si necesitan algo, pero la nieve llega casi hasta la rodilla y la ventisca no permite avanzar más allá de unos metros". El termómetro marca cero grados y sigue nevando sin parar.

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