«El favoritismo que hubo con Cifuentes es una vergüenza, pero seamos optimistas, ya sobrevivimos a los plagios del rector»

Lucía Rodríguez delante de la Puerta de Alcalá en Madrid./E. C.
Lucía Rodríguez delante de la Puerta de Alcalá en Madrid. / E. C.

Tres jóvenes asturianas, estudiantes de la Universidad Rey Juan Carlos, se pronuncian sobre el polémico máster obtenido por la presidenta de Madrid y muestran su preocupación por su futuro ligado al centro

ANA SOLÍS

«Presenté el TFG a finales de marzo. El tribunal era de tres profesores y una de ellas no pudo acudir por ser la encargada de asuntos legales de la universidad. Ahora con todo lo ocurrido se están pensando dos veces poner una firma de alguien que no estuvo». Esta es la historia de Ana Díaz. La joven, natural de Cabañaquinta, Aller, se fue hace unos años a la capital a estudiar Relaciones Internacionales. Ya ha finalizado sus estudios de grado, pero el caso Cifuentes ha hecho que oficialmente aún no sea así. «El título no llega, nadie te aclara nada y yo necesito presentarlo en el máster que estoy haciendo», explica.

Ana Díaz, estudiante de Relaciones Internacionales.
Ana Díaz, estudiante de Relaciones Internacionales.

La URJC está en el centro de la polémica desde que saliese a la luz que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, había aprobado su máster en Derecho Autonómico sin haber asistido a las clases ni haberse presentado a los exámenes. Los más de 40.000 alumnos que estudian en la universidad sienten que son ellos las principales víctimas y temen por que su futuro laboral se vea afectado. «Es un sentimiento de rabia e impotencia ver como esta gente se aprovecha de los cargos para manipular y lucrarse. Al final se están riendo en la cara de todos nosotros», señala Lucía Rodríguez. Natural de Quirós y residente en Oviedo, ella dejó hace cinco años su vida en Asturias para instalarse en Madrid y comenzar los estudios de Periodismo y Comunicación Audiovisual. Horas de estudio, noches sin dormir y eternos meses lejos de la familia es el resumen de quien se tuvo que marcharse a más de 400 kilómetros de distancia para cumplir su sueño. Por eso le parece «injusto que se generalice», es un caso aislado. «Los tratos de favor no son lo habitual. Los que no faltamos a clase recordamos todas las horas que hemos pasado en la facultad, incluida las de los viernes hasta las 9 de la noche», continúa Lucía Rodríguez.

Cristina Moreira realizando una práctica de periodismo.
Cristina Moreira realizando una práctica de periodismo.

Sangre, sudor y lágrimas de alumnos, pero también de los profesores que se dedicaron en cuerpo y alma a su profesión y a los que ahora, con infinita paciencia, solo les queda esperar a ver qué pasará. «No solo nos afecta a nosotros, también a buenos profesores que llevan años dedicándose de pleno a la enseñanza, años que ahora se ponen en el punto de mira. Clara Souto es una de las que firmó el máster y fue profesora mía. Es una pena que se vea envuelta en esa polémica porque era de las mejores profesoras que hemos tenido, nos transmitía muy buenos valores», detalla Cristina Moreira, estudiante de Periodismo y vecina de Aller.

Humor frente a las adversidades

«Es una vergüenza que por pagar puedan hacer eso con todo el esfuerzo que tuvimos que hacer el resto de alumnos, pero seamos optimistas, ya sobrevivimos a los plagios del rector», recuerda, Ana Díaz. Y es que al final lo que mejor es saber tomarse la vida con humor y por muy turbio que parezca ver siempre en el lado positivo. «Yo si veo que va muy mal la cosa y que empiezan a no contratar a la gente de la Rey Juan Carlos pongo que estudié en la Complutense. Si me pillan, a mí me enseñaron así. Lo siento», ironiza Cristina. «Viendo que aquí cada uno cambia lo que le da la gana se podría», añade entre risas Lucía.

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