Asturias, ante el reto de reciclar el 50%

Una vecina de La Felguera utiliza los contenedores de reciclaje instalados en Langreo. / JUAN CARLOS ROMÁN
Una vecina de La Felguera utiliza los contenedores de reciclaje instalados en Langreo. / JUAN CARLOS ROMÁN

En 2020 debe cumplir la directiva de la UE sobre residuos domésticos, pero aún está al 33% | El Parlamento Europeo indica que solo Alemania, Austria, Bélgica, Países Bajos y Suecia superan actualmente el objetivo

MARCO MENÉNDEZ GIJÓN.

En 2020, todos los países de la Unión Europea deberán reciclar el 50% de los residuos domésticos. Pero según datos del Parlamento Europeo, ahora solo cumplen con ese requisito Alemania, Austria, Bélgica, Países Bajos y Suecia. España está en el 33%, un porcentaje prácticamente idéntico al del Principado de Asturias, si bien algunas fuentes, como Foro, indican que en la región solo se recicla el 11,17% de los residuos domésticos.

Lo cierto es que el sitio de internet del Consorcio para la Gestión de los Residuos Sólidos en Asturias (Cogersa) no indica un porcentaje de reciclaje sobre el total de basuras generadas en los domicilios asturianos, sino que habla de kilos por habitante y año. Así, según sus datos, cada asturiano recicló en 2016 un total de 47,44 kilos de papel, cartón, vidrio y envases ligeros. Los municipios que más empeño ponen en esta práctica son los de Gijón, Navia, Sobrescobio, Santo Adriano, Caravia y Oviedo, mientras que a la cola se sitúan Degaña, Cangas del Narcea, San Martín de Oscos, Allande e Ibias. La diferencia entre el concejo que más recicla y el que menos es abrumadora, pues cada gijonés lo hace con más de 60 kilos, mientras que los ibienses solo llegan a los 4,83. Los datos generales reflejan que en el Principado se reciclan 23.034 toneladas de papel y cartón, 15.728 de vidrio y 10.867 de envases.

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Cogersa indica que la media regional es de 21,91 kilos de papel y cartón reciclado por habitante y año, 15,19 kilos de envases de vidrio y 10,34 de envases ligeros. Para cumplir con el reciclaje, los asturianos tienen a su disposición 5.242 contenedores para papel y cartón (azules), 4.229 para vidrio (verdes) y 4.248 de envases ligeros (amarillos).

Pero es que si España, en general, y Asturias, en particular, tienen difícil cumplir con el reto europeo para 2020, más complicado lo tendrán con el de 2030. La propuesta para entonces de la Comisión Europea en cuanto a reutilización y reciclaje de residuos domésticos es del 65% y que solo se destine a vertederos el 10%. Y es que la CE apunta que en 2014 los países de la unión contabilizaron 2.598.140.000 toneladas de residuos, el 8% procedente de los hogares.

Pago por retornar envases

Hay países que han establecido sistemas de pago a los ciudadanos que reciclen diversos materiales, especialmente el vidrio. Es el conocido como SDDR (Sistema de Depósito, Devolución y Retorno). Este es un modelo de gestión que reclaman muchas entidades ecologistas para nuestro país, pero hasta el momento con poco éxito, ya que las experiencias que existen se deben al esfuerzo de particulares. Hay países europeos con mucha experiencia en este campo, como Dinamarca, que lo estableció en 2000 y once años después ya recogía casi el 90% de las latas de bebidas y el 82% de las botellas de plástico. En Finlandia esos porcentajes de reciclaje subieron al 93% y la experiencia también está siendo muy exitosa en Alemania. El método más extendido es el de máquinas automáticas que dan al ciudadano una media de 0,25 euros por envase reciclado, o un descuento equivalente para las compras en el establecimiento de entrega. Pero no hay que llamarse a engaño, ya que la cantidad ya habría sido cobrada previamente al comprar el producto. Aunque sirve como incentivo para mantenerlo en buen estado y llevarlo al punto de reciclaje, donde se devolvería el importe.

En España hay iniciativas similares, como en restaurantes (El bodegón de Trubia, en Oviedo) o la cadena de autolavanderías Ecolaundry, pero a título privado por parte de algunos establecimientos muy comprometidos con el reciclaje. A nivel de las administraciones públicas ha tomado la delantera la Comunidad Valenciana, que prevé poner en marcha este mismo sistema en 2018. Las previsiones apuntan a que se pagará a los ciudadanos 10 céntimos de euro por cada envase que reciclen y a los establecimientos colaboradores que los envíen a reciclar, dos céntimos por cada envase de vidrio, plástico, lata o tetrabrik.

839.470 toneladas

Según los datos de Cogersa, en 2015 se registró la entrada de 839.470 toneladas de residuos, siendo los procedentes de obras de construcción y demolición los que experimentaron un mayor incremento con respecto al año anterior. Los residuos urbanos también subieron, en torno al 2,5%. Los más complejos de tratar son los pertenecientes a la denominada fracción resto, aquellos que, procedentes de los contenedores generales, tienen mezcladas todo tipo de basuras y que alcanzaron dicho ejercicio las 388.188 toneladas.

Bajar esa última partida es lo que pretenden las administraciones, con el objetivo de cumplir el porcentaje de reciclaje marcado por las autoridades europeas. Algunos ayuntamientos, como el de Gijón, ya están analizando fórmulas para incentivar el reciclaje o, más bien, penalizar a quien no lo haga, con sistemas inteligentes que controlen la basura que cada vecino echa al contenedor general. Por su lado, la propia Cogersa aprobó recientemente una inversión de 32 millones de euros para construir una planta de separación de residuos que permitirá seleccionar cerca del 7% los desechos que puedan ser aprovechables. Aunque la oposición de los ayuntamientos a esa nueva instalación hace que la polémica esté servida.

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