Asturias declara la guerra a la avispa asiática

Nido de avispón asiático, de unos 80 centímetros de diámetro, que apareció ayer en la localidad villaviciosina de Argüero. / E. C.
Nido de avispón asiático, de unos 80 centímetros de diámetro, que apareció ayer en la localidad villaviciosina de Argüero. / E. C.

«Tenemos un problema serio», dice el Principado tras detectar que la presencia de este insecto se extiende hacia zonas del interior hasta ahora libres de esta plaga

MARCO MENÉNDEZ GIJÓN.

«Tenemos un problema y tenemos que tomárnoslo en serio». Así se pronuncian en la Consejería de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente del Principado al referirse al avispón asiático, 'Vespa velutina'. Sus responsables consideran que se necesitan «más recursos y más medios» para luchar contra esta verdadera plaga, que prácticamente se encuentra presente en todo el litoral asturiano y poco a poco se extiende hacia el interior, incluso en zonas más altas de los 350 metros que se consideraba el límite de presencia de este insecto, pues ha sido localizado en Tineo.

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Por eso, el viceconsejero de Medio Ambiente, Benigno Fernández Fano, tiene previsto desplazarse hoy a Santander para reunirse con el consejero cántabro de Medio Rural, Jesús Oria, y el director general de Medio Natural, Antonio Lucio. El objetivo, según indicaron en la consejería, es «colaborar para coordinar con el Ministerio de Medio Ambiente una estrategia nacional» contra el avispón asiático. Porque la dispersión de este insecto parece imparable. Si en 2004 fue detectada por primera vez en Burdeos (Francia), entró en España en 2010 por el País Vasco. Hoy está presente en toda la costa atlántica y norte francesa, el norte español -llegando incluso a Burgos-, casi todo Portugal y ha alcanzado puntos del Reino Unido.

El Principado cuenta con un protocolo de actuación contra el avispón asiático, pero será cambiado con vistas al próximo año. A finales de noviembre se reunirá un comité asesor sobre este asunto con el objetivo de hacer una 'encomienda de gestión' de este problema. En realidad se trata de un expediente de contratación anticipado para que la empresa pública Sociedad de Servicios del Principado de Asturias, S. A., (Serpa), se haga cargo de la extracción de los ejemplares y de la colocación de trampas. «La idea es que una misma empresa se encargue de todo el proceso, desde la recepción de las llamadas hasta la extracción de los nidos», indican.

Desde la consejería se rechaza, no obstante, que se estén produciendo retrasos de hasta dos meses en la retirada de nidos localizados por los vecinos. Sí se admiten algunos problemas: «Tardamos algunos días, entre seis o siete. Alguna vez hubo algún problema y pudieron ser quince días, pero nunca dos meses como dicen algunos. Pero lo importante es que no estamos contentos con el actual protocolo».

Llama la atención la actitud de la Xunta de Galicia, a pesar de que es en esa comunidad donde se están dando los mayores problemas con la 'Vespa velutina'. La Asociación Galega de Apicultores, entidad que originó el movimiento en toda la Cornisa Cantábrica de la plataforma 'Stop velutina', de momento solo ha conseguido el respaldo de la Consejería de Medio Rural, que el año pasado les dio 10.000 trampas para que los apicultores las colocaran. Laura García, asesora de la asociación, se queja de la falta de apoyo por parte de las autoridades medioambientales gallegas y ella fue la autora de las reclamaciones que presentaron al ministerio las comunidades del Cantábrico: «Nosotros decimos que el ministerio tiene que coordinar y financiar las actuaciones, pero siempre nos contestan que la estrategia contra el avispón asiático es de competencia autonómica. Nuestras reclamaciones son más trampas para colocar en primavera, firmar convenios de investigación con las universidades, ayudas a los apicultores por las pérdidas sufridas y una reunión de la comisión de seguimiento».

Los apicultores están especialmente interesados en que se realice alguna investigación, pero «para investigar sobre la 'Vespa velutina' se tienen que reunir 100.000 colmenas. Aquí no las hay, porque todas son pequeñas explotaciones. Esa condición sí la reúne Andalucía, que pide subvenciones, pero tienen que venir a Galicia a por muestras de los avispones porque a Andalucía todavía no han llegado».

Es cierto que no ha llegado, pero los tienen cerca, pues sí está presente en Portugal. Entre tanto, se trata de desarrollar métodos para luchar contra la plaga. Es el caso del Cepesma, que utiliza drones que introducen aire caliente en los nidos. Luis Laria explica que «el nido tiene una temperatura interior de entre 34 y 38 grados. Lo que hacemos es atacarlo con un cañón térmico para aumentar esa temperatura entre cinco y diez grados, lo que mata a las avispas. Buscamos alternativas para combatirlas que sean inocuas para el medio ambiente».

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