Asturias, una de las regiones más afectadas por la sequía a pesar de la inestabilidad del verano

Efectos de la sequía en el campo asturiano.
Efectos de la sequía en el campo asturiano. / Damián Arienza

Los bajos niveles en los principales puntos de abastecimiento obligan a los ayuntamientos a imponer restricciones al consumo | El sector primario pide compensaciones por las pérdidas

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La imagen de cada verano en algunos pueblos españoles está lejos del sol y playa de las idílicas fotos turísticas: el camión cisterna apostado en la plaza mayor para suministrar agua potable a muchas localidades que con el calor y la sequía vuelven a tener problemas de abastecimiento. Ocurre todos los años, pero este verano los cortes de suministro de agua afectan a muchas más localidades, porque la mayor parte del país arrastra una sequía crónica, tras la primavera más cálida en medio siglo y los embalses y pantanos a la mitad de su capacidad. Asturias es una de las regiones españolas más afectadas por esta situación, a pesar de que el verano de cielos cubiertos y temperaturas suaves pueda sugerir lo contrario. La lluvia registrada ha sido del todo insuficiente para cubrir la demanda.

De hecho, fue en el mes de junio cuando se declaró la situación de prealerta por la escasez de precipitaciones. Desde entonces, varios ayuntamientos del Principado han tomado medidas para combatir los efectos de la sequía y no llegar al desabastecimiento que obligue a cortar el suministro. Oviedo, por ejemplo, ha reducido el baldeo de calles y el riego de jardines y ha pedido a la población que haga un consumo responsable, ya que el embalse de Afilorios se encuentra a la mitad y la ciudad se abastece ahora con el agua de los cuatro pozos subterráneos del río Nalón, algo que solo se hace en épocas de especial escasez.

Pero el de la capital asturiana no es el único ayuntamiento que ha apostado por las restricciones. Medidas similares se han aplicado, por ejemplo, en la cuenca central. Concejos como Aller y San Martín del Rey Aurelio emitieron bandos hace unas semanas para prohibir los gastos superfluos de agua ante la merma de las reservas. También en el Occidente. Belmonte de Miranda es otro de los municipios que ha emitido un bando para reducir consumos masivos de agua como los que requieren el riego de jardines, la limpieza de patios o el lavado de coches. En este caso, sin embargo, se ha ido más allá. Dado el «bajo volumen de agua en los depósitos municipales» se han impuesto cortes del suministro. El próximo, esta misma madrugada. Empezará a las 23.30 horas de este 15 de agosto y finalizará a las seis de la madrugada de mañana, día 16.

Además del suministro para el consumo humano, las consecuencias más graves de la sequía las padece el sector primario. De hecho, las organizaciones agrarias y ganaderas están reclamando ayudas para afrontar la situación e incluso el Principado ha pedido el Ministerio de Medio Ambiente de flexibilice las condiciones para el cumplimiento de los compromisos agroambientales de la ganadería extensiva si la sequía se agrava este verano e imposibilita la permanencia de las reses en los pastos de altura.

El escenario, con todo, no es único de Asturias. Andalucía, Navarra, Castilla-La Mancha y Castilla y León son algunas de las comunidades más afectadas.

En Navarra, aseguran desde el Gobierno regional, la situación de la cuenca del Ebro, principal fuente de abastecimiento de la región, es muy preocupante. Señalan que el eje del Ebro está en situación de emergencia, hecho que afecta a unas 40 hectáreas de regadío. En consecuencia, ya se efectúan restricciones en el uso de agua, como limitaciones en los caudales de los canales y la prohibición de implantación de dobles cosechas en los regadíos.

Lo mismo ocurre en Castilla-La Mancha, donde varios municipios de la cabecera del río Tajo están siendo abastecidos por cisternas de la Diputación de Guadalajara. Muy crítico se ha mostrado el Ejecutivo autonómico, pues, aunque afirma que esta situación ocurre "todos los años", advierte de que ahora es "dramática" para la comunidad autónoma, que además debe trasvasar agua a Levante pese a no tener suficiente para el consumo humano.

Sus vecinos de Castilla y León suman a las quejas de los agricultores, con restricciones en el agua para el riego de los cultivos, las de los alcaldes de los pequeños municipios que se ven obligados a recurrir a las diputaciones provinciales. Cerca de una treintena de pueblos de esta comunidad reciben abastecimiento de agua potable mediante camiones cisternas debido a la sequía que ha agotado manantiales y rebajado notablemente el caudal de algunos ríos.

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Comunidades sin problemas

La situación difiere de la que vive Extremadura, la comunidad con más kilómetros de costa de agua dulce -unos 1.500- gracias a sus sistemas de embalses y presas. Fuentes de la Consejería de Economía e Infraestructuras apuntan que solo se dan problemas de abastecimiento de agua potable en pequeños pueblos, sobre todo del norte de Cáceres, debido al aumento estacional de la población provocado por el turismo.

Lo mismo sucede en Madrid, donde los 14 embalses que abastecen a la comunidad se encuentran, con datos del pasado 8 de agosto, al 68,99 % de su capacidad máxima, con 652 hectómetros cúbicos almacenados.

Cantabria, por su parte, cuenta desde junio con un plan que garantiza el abastecimiento de agua a Santander y al resto del territorio, con suministro desde pantano del Ebro o desde el de Alsa, y con 18 obras de mejora de la red de abastecimiento en 15 ayuntamientos por importe de más de 691.000 euros.

En las islas Canarias, el grueso del abastecimiento recae sobre las desaladoras, que no están afectadas por el régimen de lluvias, y el verano no es la temporada alta del turismo en este archipiélago, donde el mayor número de visitantes se registra de octubre a abril.

Baleares, a diferencia de otros años, no tiene municipios con restricciones de agua, después de que las reservas hídricas se hayan situado en julio en el 60 %, muy por encima del 44 % del mismo mes del año pasado.

Cataluña, que tampoco tiene episodios de desabastecimiento, cuenta con un Plan Especial de Sequía presentado en el mes de julio que define cinco escenarios, de los cuales tres son para actuar en caso de sequía -alerta, excepcionalidad y emergencia-.

Del mismo modo, País Vasco y Galicia tampoco conocen este año situaciones de falta de agua, aunque la Xunta promovió el mes pasado la campaña "Usa el agua con cabeza" para concienciar a la ciudadanía del problema.

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