Asturias prevé producir al año 70.000 toneladas de combustible de la basura

Cementera de Tudela Veguín en Carreño, que podrá utilizar el futuro combustible recuperado. / JOSÉ SIMAL
Cementera de Tudela Veguín en Carreño, que podrá utilizar el futuro combustible recuperado. / JOSÉ SIMAL

El catedrático Salvador Ordóñez indica que este material «puede ser más ventajoso» desde el punto de vista de las emisiones de dióxido de carbono

M. MENÉNDEZ GIJÓN.

El Plan de Residuos que recientemente salió a información pública tiene entre sus puntos fuertes el CSR o combustible sólido recuperado. Es decir, se trata de aprovechar los residuos no peligrosos para procesarlos debidamente y conseguir un producto con unas propiedades energéticas similares a las de un combustible convencional. Para desarrollar este apartado del plan, el catedrático de Tecnologías del Medio Ambiente de la Universidad de Oviedo, Salvador Ordóñez, colabora con el Principado y resalta la importancia de la composición química de los materiales a tratar, con «bajo contenido en cloro y metales, que generarían problemas ambientales durante la combustión». Y es que existen unas normas de calidad que fijan los contenidos máximos de esos compuestos. Con todo ello, Ordóñez indica que «se generarían 70.000 toneladas al año».

Hasta el momento, el plan regional ya preveía aprovechar determinados residuos para la producción de energía, como los procedentes de la construcción y demolición. «Lo que se pretende ahora es, además de aumentar la recogida selectiva de residuos, desarrollar un proceso en las instalaciones de la empresa -Cogersa- para procesar los residuos urbanos de tal manera que se puedan obtener más fracciones susceptibles de ser usadas» como combustible sólido recuperado, indica el catedrático. Ese proceso pasaría por la estabilización y esterilización de los residuos, sometiéndolos herméticamente a una temperatura de 140 grados y a una presión de tres bares para posteriormente transformarlos en molienda, 'pellets' u otra forma en función del uso que se les pretenda dar. Salvador Ordóñez indica que el almacenamiento de este combustible es similar al de otros como carbón, madera o graneles alimenticios, evitando su contacto con la humedad. Hay que seguir «unos criterios mínimos de seguridad contra incendios, pero en cualquier caso mucho menores que en el almacenamiento de gases y líquidos inflamables».

La valorización energética de este combustible va destinada fundamentalmente a cementeras y centrales térmicas, pues «sustituye al consumo de combustibles fósiles, como carbón y fracciones petrolíferas, con el consiguiente ahorro energético», apunta Ordóñez. La normativa indica que su combustión sea medioambientalmente similar a la de un combustible convencional, pero «desde un punto de vista de emisiones de dióxido de carbono, el combustible sólido recuperado puede llegar a ser más ventajoso», apunta.

Este catedrático de Tecnologías del Medio Ambiente de la Universidad de Oviedo explica que también se está investigando el uso no energético del CSR, transformando los residuos en moléculas más sencillas mediante procesos térmicos o químicos para obtener «una gran cantidad de combustibles y productos químicos utilizando métodos catalíticos similares a los que se realizan actualmente en la industria química y el refinado de petróleo».

En España, el 74% de los residuos domésticos acaban en los vertederos y es con ellos con los que se pretende conseguir este nuevo combustible. Hay países que ya lo hacen y, por ejemplo, en Holanda ya han sustituido el 83% de los combustibles fósiles y en Suiza, el 50%. En España apenas llega al 16%.

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