Asturias sufre el peor año de incendios forestales con 26.882,4 hectáreas afectadas

Llanes. Bomberos de Asturias trabajan en la extinción de un incendio forestal en La Pereda. / JUAN LLACA
Llanes. Bomberos de Asturias trabajan en la extinción de un incendio forestal en La Pereda. / JUAN LLACA

A falta de dos meses, ya supera la marca anterior de este siglo. Desde 2000, la superficie carbonizada equivale al 17% de toda la región

MARCO MENÉNDEZ GIJÓN.

El de 2017 pasará a la historia del Principado como el peor en incendios forestales, al menos en lo que llevamos de siglo. Según los datos de la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (Sadei), el récord lo tenía hasta ahora 2015, cuando una oleada de fuegos en diciembre disparó la cifra de hectáreas calcinadas a 21.824,7, en un total de 1.552 incendios. Durante los diez primeros meses del presente ejercicio ese récord ha quedado pulverizado; los 1.635 incendios que se llevan contabilizados han arrasado 26.882,41 hectáreas. Hay que remontarse muchos años para ver una superficie tan importante, hasta 2000, cuando se arruinaron 19.347 hectáreas.

El protagonismo de este curso está unido a la oleada de fuegos del mes pasado que, por ahora, no han desembocado en detenciones. «Llevará tiempo, hay que dejar que los profesionales realicen su trabajo», declaró ayer Guillermo Martínez, consejero del Principado. Según dijo, las pesquisas de sus brigadas comenzaron «hace algo más de una semana». El portavoz de la Administración regional recordó que el plazo para pedir las ayudas estatales expira al mes, si bien ha solicitado al Ministerio del Interior que lo prorrogue. «Estamos a la espera de las decisiones que tomen», dijo.

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Es el último capítulo de un problema recurrente. Desde el año 2000, las llamas carbonizaron una superficie equivalente a las 183.359 hectáreas. Supondría que el 17% de la región ha sido pasto de las llamas en este siglo, lo que es casi una de cada cinco hectáreas. La conclusión exige un matiz. Agregar todos los fuegos da una idea de la dimensión del problema, pero resulta impreciso. Hay montes que han ardido varias veces en este periodo. Es decir, la misma hectárea puede computar varias veces en este tiempo.

Pero, ¿cómo se distribuyen los fuegos en la región? Los llamados grandes incendios, que arrasan con más de 500 hectáreas, se suelen producir en el suroccidente, siendo Cangas del Narcea, Allande y Tineo los concejos que más los sufren, y ya en menor medida el de Valdés. El mayor número de fuegos, muy al contrario, se localiza en el Oriente asturiano donde se concentran los pequeños incendios. En las estadísticas de Sadei sobresalen Llanes, Cangas de Onís y algo más descolgada, Piloña.

Si se amplía el angular, es decir, si se analizan los incendios grandes, mediados y pequeños, en el siglo XXI, el concejo más golpeado hasta el año 2015 es Cangas del Narcea, con 23.148 hectáreas, seguido de Tineo (13.236) y Allande (12.754). Los datos vuelven a situar el problema más extenso en el suroccidente, algo que tiene también su propio matiz. Los municipios en este ala también son los más grandes. Si se confronta la superficie calcinada en relación al tamaño del concejo, la inquietud está más repartida. Noreña por ejemplo suma hectáreas quemadas que equivalen al 42,9% de su territorio, Cangas de Onís al 42,5%, y Ribera de Arriba al 38,9%.

Llanes, líder en número

De atender al número de siniestros, desde 2000 Cangas del Narcea estuvo a la cabeza en cuatro ejercicios. Aunque parezca difícil de creer, el de Llanes es el municipio que suele encabezar los listados del número de incendios sufridos a lo largo del año. Y así ocurrió hasta en nueve ocasiones

El presente ejercicio está siendo especialmente negativo. Hasta finales de septiembre se habían contabilizado 1.528 fuegos que afectaron a 14.056,63 hectáreas. Pero al mes siguiente la superficie calcinada prácticamente se duplicó, sumando otras 12.825 hectáreas en 107 incendios. En la oleada de incendios de octubre, la zona suroccidental llegó a sufrir seis grandes siniestros. Los dos mayores ocurrieron en Ibias; en Seroiro, con 3.379 hectáreas, y en Uría-Morentán, con 2.700.

Faltan dos meses para terminar el ejercicio. Hace dos años lo peor ocurrió en diciembre. Ganaderos, bomberos, administración y ciudadanía esperan que esta vez predominen las lluvias y se elimine así ese riesgo.

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