Asturias, cada vez menos verde

Asturias, cada vez menos verde

El Meteosat muestra un descenso en tres años del 20% en la cantidad de vegetación | La falta de lluvias, que reseca el suelo, provoca que las plantas que antes sufren sean las que tienen las raíces más cortas

J. L. GONZÁLEZ / L. A. G. GIJÓN / BILBAO.

Asturias es un 20% menos verde que hace tres años. La Agencia Estatal de Meteorología ha publicado dos mapas que muestran el índice vegetal de España el 31 de octubre de 2014 y el mismo día de este año. Un simple vistazo sirve para darse cuenta de que la vegetación ha retrocedido de forma notable en la región, al igual que ha ocurrido en el resto de la península. Si a los mapas se les añaden los datos de precipitaciones que reflejan que en 2014 las lluvias estuvieron un 4% por debajo de la media mientras que este año el descenso ha sido del 15%, la causa del cambio de color de la región parecen estar clara: «La sequía. Hay menos precipitaciones, menos humedad en el suelo y, por tanto, menos actividad o verdor vegetal», explica Ángel Gómez-Peláez, delegado de la Aemet en Asturias.

Elaborados a partir de información recogida por el satélite Meteosat tanto en el espectro infrarrojo como en luz visible, estos dos retratos de la península ibérica van más allá del preocupante estado de los embalses, actualmente al 37% de su capacidad. «No es que donde en 2014 había árboles ahora no los haya, sino que falta vegetación herbácea por la ausencia de lluvias», puntualizaba poco después la Aemet. «Las imágenes reflejan el índice de actividad fotosintética; es decir, la vegetación en desarrollo. En las zonas marrones no hay hierba. Las plantas herbáceas tienen un ciclo de vida corto, y las altas temperaturas y la falta de lluvia del inicio de este otoño han impedido que crezcan», explicaba ayer a este periódico el meteorólogo Rubén del Campo. Las herbáceas son más sensibles que los árboles a la falta de agua, ya que «sus raíces son menos profundas y, por lo tanto, dependen de la humedad de las primeras capas del suelo». Por eso son las primeras víctimas de una sequía como la que sufrimos.

Los incendios

Lo que no tiene influencia sobre esta situación, según explicó el delegado de la Aemet en Asturias, son las olas de incendios que han asolado la región en los últimos años. «Los incendios son terribles y dejan baldío durante años el terreno que queman, pero afortunadamente afectan a una fracción relativamente pequeña del territorio y, por tanto, no explican lo que pasa con el índice de vegetación».

Se acaba de vivir un octubre atípico en todo el país. «La temperatura media ha estado 2,6 grados por encima de la media del mes. Ha sido el segundo octubre más cálido desde 1965, por detrás solo del de 2014, y el más seco en lo que llevamos de siglo». No sería raro que la cubierta vegetal se recuperara el próximo año, advierte Del Campo. Sin embargo, los escenarios a largo plazo que los científicos manejan sobre el cambio climático no son nada halagüeños para España. Un reciente informe del Ministerio de Medio Ambiente apunta que el 75% de la península corre el riesgo de convertirse en un desierto a finales de siglo como consecuencia del cambio climático.

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