Los atléticos moradores de El Sidrón

Investigadores, durante las excavaciones de El Sidrón. / E. C.
Investigadores, durante las excavaciones de El Sidrón. / E. C.

Investigadores demuestran que tenían una caja torácica mayor que la del sapiens | Su cuerpo, más «fornido», les permitía hacer movimientos explosivos pero les obligaba a disponer de más oxígeno

JOSÉ L. GONZÁLEZ GIJÓN.

Los habitantes de la cueva de El Sidrón eran más «atléticos» que el homo sapiens. Esta es una de las conclusiones a las que ha llegado el grupo de investigadores que trabaja en las excavaciones de la cueva piloñesa después de estudiar restos de costillas recuperadas en este enclave.

El estudio publicado por los investigadores en la revista 'Journal of Human Evolution' señala que la caja torácica de los moradores de la cueva piloñesa era más grande que la del homo sapiens, algo que se sospechaba pero que hasta ahora no se había podido demostrar.

El descubrimiento incluye una segunda parte. Además de más grande, el tórax de estos neanderthales tenía una forma «ligeramente triangular», según explicó el investigador del CSISC, Antonio Rosas. «Lo que se comprueba es que la parte media y baja de la caja torácica, lo que se conoce como la zona de las costillas, era más ancha. La parte alta era más estrecha pero más profunda, haciendo una especie de quilla».

Esta estructura torácica permitía a los habitantes de El Sidrón disponer de una mayor cantidad de aire con el que alimentar un cuerpo más «fornido» que el del homo sapiens. «Su fisiología demandaba más energía y, por tanto, más combustible en forma de oxígeno. Eran más corpulentos, más activos y podían hacer movimientos más explosivos. Eran más atléticos que nosotros», señaló Antonio Rosas.

No solo era la masa muscular de los neanderthales la que necesitaba más oxígeno. Su cerebro era más grande que el del homo sapiens, por lo que las necesidades energéticas también crecían por esta causa.

Llegar a estas conclusiones no ha sido una tarea sencilla. «Ha sido un trabajo muy meticuloso. Hemos usado técnicas como la morfometría geométrica en tres dimensiones, que permite extraer una gran cantidad de información de los restos. Eso nos ha llevado a tener una gran comprensión de todo el sistema del tórax», señala Antonio Rosas.

El trabajo incluyó además el estudio de las cajas torácicas de otros ejemplares de neanderthal encontrados en diferentes enclaves. «Se sospechaba que su tórax era más grande que el del homo sapiens por los restos encontrados en otros yacimientos. Pero este estudio confirma esas sospechas y, además, matiza cuál era la forma que realmente tenía», explica el investigador del CSIC.

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