Ingresa en prisión el detenido por el atraco en Cangas de Onís

El detenido llega a los juzgados de Cangas de Onís. / Nel Acebal

Se le imputan los delitos de robo con violencia en grado de tentativa, tenencia ilícita de armas, detención ilegal y atentado contra la autoridad

T. BASTERRA / L. RAMOS

Prisión provisional, comunicada y sin fianza. La titular del juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Cangas de Onís ha dictado el inmediato ingreso en el Centro Penitenciario de Asturias de J. V. S., de 43 años y natural de Burgos, detenido el martes tras el intento de atraco con rehenes en una sucursal bancaria en Cangas de Onís a quien imputa los delitos de robo con violencia en grado de tentativa, tenencia ilícita de armas, detención ilegal y atentado contra la autoridad.

La magistrada ha tomado esta decisión de acuerdo con el Ministerio Fiscal tras la declaración que el procesado ha prestado esta tarde en la sede judicial, donde llegó esposado y cabizbajo poco después de las 16.30 horas.

Según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) a través de un comunicado, «tras contestar a un par de preguntas iniciales de la magistrada, el detenido se acogió a su derecho a no declarar».

Al margen del proceso judicial, en la sucursal trataban hoy de recuperar la normalidad, pero «ha sido duro». De hecho, la oficina ha abierto hoy sus puertas con personal desplazado de otros puntos.

130.000 euros

Apenas un par de minutos. Por ese escaso margen de tiempo los atracadores de Cangas de Onís no llegaron a salir a la calle con los cerca de 130.000 euros que acababan de robar en la sucursal que Liberbank tiene en la avenida Covadonga de esta localidad.

Tenían todo listo cuando se percataron de la presencia policial. Les había dado tiempo a abrir las cajas del banco y depositar el dinero en bolsas, unas bolsas que no llegaron a sacar a la calle tras percatarse de la llegada de los agentes.

Iba a ser «el golpe de su vida». El que les iba a retirar. Lo tenían todo preparado e incluso habían elegido un día en el que, por ser final de mes y víspera de festivo, cabía esperar que en una sucursal bancaria habría más cantidad de dinero de lo habitual. Pero los burgaleses Juan Carlos Sahagún Gobantes, de 59 años, y J. M. S. V., de 43, no contaban con la presencia de dos patrullas de la Guardia Civil a pocos metros de la oficina de Liberbank elegida, en Cangas de Onís.

La llamada de una canguesa que se disponía a acceder a la entidad pero que se percató a tiempo de lo que estaba ocurriendo y la inmediata llegada de varios agentes frustró los planes de los atracadores, quienes contaban con hacerse con un cuantioso botín. El que ellos creían que iba a ser un golpe rápido terminó con uno de los asaltantes arrestados, un guardia civil herido por arma de fuego y tres personas -dos empleadas del banco y un cliente- retenidas durante más de tres horas por el segundo atracador, quien finalmente se suicidó disparándose en la cabeza.

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La de este martes no fue, ni mucho menos, la primera vez que Juan Carlos Sahagún Gobantes y J. M. S. V. delinquían. Ambos contaban con un amplio historial delictivo a sus espaldas, así como con una vida marcada por continuas entradas y salidas de la cárcel. Sin embargo, no estaban cortados por el mismo patrón, como se pudo comprobar ya desde un inicio. Mientras que el más joven de los atracadores burgaleses, de 43 años, salía de la sucursal con las manos en alto para momentos después tirarse al suelo para ser arrestado sin oponer resistencia, obedeciendo las órdenes de los agentes, el segundo, de 59 años, no dudó en abrir fuego contra los agentes de Guardia Civil y Policía Local con las dos pistolas que portaba, una en cada mano. No tuvo reparos, tampoco, en atrincherarse en el interior de la sucursal con tres rehenes durante horas ni en amenazar desde un primer momento con dispararles si no le dejaban marcharse.

Esta persona, natural de la localidad burgalesa de Miranda de Ebro y con más de un asalto a sus espaldas, el último de ellos en 2011 a un hospital de Palencia dedicado a la atención a grupos sociales desfavorecidos con graves deficiencias psicosociales, era «un atracador profesional, se podría decir que era su dedicación», según indicaron fuentes cercanas al caso. La negociación con el delincuente fue dura, pero «fundamental» para que finalmente accediese a liberar a sus rehenes, como también lo fueron las posiciones que tomaron los más de cuarenta agentes implicados en el dispositivo, fuera del campo de visión del atracador-secuestrador, de forma que éste no se pusiera nervioso.

Con gran sangre fría, el atracador manifestó al mediador de la Guardia Civil su intención de no volver a pisar una prisión -su trayectoria delictiva le había llevado a conocer varios centros penitenciarios-. «Antes me pego un tiro», advirtió. Y cumplió su promesa. Minutos después de permitir que las empleadas del banco y el cliente salieran ilesos de la oficina, Juan Carlos Sahagún se apuntó a la cabeza y se disparó, poniendo fin así a su vida.

Mientras todo esto ocurría, su compinche era trasladado al cuartel de la Guardia Civil de Cangas de Onís, donde se negó a declarar. El proceso se repetía en la mañana de ayer, ya en presencia de su abogado y en las dependencias de Llanes, con idéntico resultado. Aunque también entró y salió varias veces de prisión, a diferencia de Sahagún Gobantes, J. M. S. V. no cuenta con atracos como el perpetrado en Cangas de Onís entre sus antecedentes, los cuales están relacionados con delitos de robo y lesiones.

Según fuentes de la Guardia Civil el arrestado ha permanecido «tranquilo» en todo momento y no ha dado «ningún problema» a los agentes que lo custodian desde la mañana del martes. «Debido a la complejidad de las diligencias que se están practicando y que aún quedan por practicar», indicaban ayer en el Tribunal Superior de Justicia de Asturias, el atracador no pasará a disposición judicial hasta mañana a primera hora.

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