De las aulas de Sama a colaborar con Cogersa

Los alumnos y las profesoras del IES Jerónimo González enseñan su proyecto ganador. / PABLO LORENZANA
Los alumnos y las profesoras del IES Jerónimo González enseñan su proyecto ganador. / PABLO LORENZANA

Los alumnos del IES Jerónimo González crean un contenedor de reciclaje inteligente con el que ganaron la Feria de Descubrimientos

EUGENIA GARCÍA OVIEDO.

Han creado un contenedor de basura inteligente que detecta si la capacidad del depósito está a punto de ser rebasada, avisa a la empresa de recogida de residuos, contabiliza las veces que se recicla y dispone de un sensor de llama que sirve para alertar de posibles incendios. No son ingenieros, sino alumnos de primero de Bachillerato del Instituto Jerónimo González, de Sama, y su prototipo ganó ayer el premio del jurado -un vale por 200 euros en material de laboratorio- en la primera Feria de Descubrimientos Científicos, celebrada en la plaza de Trascorrales de Oviedo durante la Semana de la Ciencia.

«Experimentar, aprender, investigar, descubrir y, sobre todo, disfrutar de la ciencia y la tecnología» eran los propósitos de esta primera edición de una feria en la que estudiantes de Secundaria de ocho centros asturianos contaron a visitantes y otros alumnos hechos y descubrimientos científicos muy variados, desde la importancia de lavarse las manos hasta los usos del aerogel, un material aislante.

Los chavales de los colegios e institutos de la Asunción (Gijón), Peñamayor (Siero), Corazón de María (Gijón), Galileo Galilei (Navia), Santo Domingo y San Ignacio (Oviedo), Valle de Aller y Jerónimo González expusieron sus experimentos «como en una genuina feria científica, aprendiendo a ver a los demás, a compararse; fuera del ambiente restringido del centro», destacó el rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García Granda, tras visitar los puestos de cada uno de los centros y escuchar las explicaciones de los alumnos.

Los jóvenes, a quienes «aunque no lo crean no les queda mucho para alcanzar la etapa universitaria», coinciden con el rector: «Hay cosas muy curiosas que jamás había visto», comentaba Javier del Río, del colegio la Asunción. Y es que, como resumía Alejandra García, alumna del Peñamayor, «no solo se aprende con los libros». «Es muy interesante demostrar lo que aprendemos en clase, ir más allá de teorizar», corroboraban los alumnos del colegio Santo Domingo, que se llevaron el premio del público.

Las ideas para los proyectos surgieron de experiencias cotidianas. «Vimos un problema en las calles: muchas veces la basura y los papeles quedan tirados por el suelo, alrededor de los contenedores, porque éstos han rebasado su capacidad» explica Rodrigo Álvarez, uno de los participantes en el proyecto ganador. Y partiendo de ese problema empírico comenzaron a trabajar. «Hicimos la recreación de un cubo de basura que iba a tener un sensor de distancia para medir el volumen de llenado», cuenta el joven, que añade que a medida que avanzaban hallaron otras necesidades que poco a poco fueron incorporando a ese primer prototipo. El que llevaron a la Feria de los Descubrimientos Científicos tenía tres sensores: de distancia, movimiento y llama.

«Al principio íbamos a hacer un contenedor con Bluetooth, pero fuimos cambiando el modelo», aclara la profesora de Tecnología y Robótica, Rosana Álvarez, que estimuló la imaginación de los chavales y ejerció de guía durante todo el experimento. La docente explica así su método: «No me gusta mandar algo concreto, prefiero dejar a los alumnos desarrollar una idea a partir de una necesidad que ellos localicen». El año pasado recibieron la visita de Richard Kinley, de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, y una aportación económica de la Fundación Princesa de Asturias. Y, así, «un simple proyecto de instituto» les ha llevado a colaborar con Cogersa para crear un prototipo de compostadora con sensores de temperatura, humedad y crecimiento biológico.

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