Los ayuntamientos asturianos rechazan la tasa turística propuesta por los expertos financieros

Una pareja de turistas saca sus maletas del coche en Llanes.
Una pareja de turistas saca sus maletas del coche en Llanes. / NEL ACEBAL

«¿Cuánto se recaudaría al año? ¿Dos millones? Tenemos más de cien retenidos por culpa del techo de gasto», critica el presidente de la Federación de Concejos

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

Las tasas turísticas que gravan las pernoctaciones hoteleras ya existen desde hace años en algunas comunidades y ciudades españolas y del extranjero. La idea no es nueva, pero sí que su implantación se proponga a nivel nacional. El comité de sabios que trabaja en la reforma de la financiación autonómica ha planteado esta medida dentro del informe de más de 200 páginas presentado a Cristóbal Montoro para solucionar los problemas de ingresos de los ayuntamientos. El impuesto sería de aplicación voluntaria. Cada ayuntamiento tendría que decidir si lo implanta para gravar tanto las pernoctaciones hoteleras como otras modalidades de estancias turísticas.

No parece que al ministro de Hacienda le convenza este punto, ya que considera que la subida de impuestos es un lastre para el crecimiento económico. En Asturias la medida tampoco cosecha adeptos. Por una u otra razón, ayuntamientos de distinto color político rechazan la aplicación de esa tasa. Lo descartan los grandes, como Oviedo, Gijón y Avilés. Y también los pequeños y turísticos, como Llanes o Ribadesella. Todos le ven más inconvenientes que ventajas.

Ignacio García Palacios, presidente de la Federación Asturiana de Concejos (FACC) y alcalde de Navia, lo tiene claro: «¿Cuánto se podría recaudar con esa tasa al año en la región? ¿Dos millones de euros? Solo del año pasado, los ayuntamientos asturianos tenemos retenidos en los bancos más de cien millones que el Gobierno no nos deja gastar por culpa del techo de gasto», contrapone. Para él, la prioridad de los ayuntamientos, al menos de los del Principado, es otra. «Lo que realmente queremos las administraciones locales es tener una mayor participación en los tributos del Estado. Que nuestro gasto público pase del 13% al 18%. La media en Europa supera el 20%».

Respecto a la tasa turística municipal entiende que puede resultar «interesante» para algún ayuntamiento, pero no para el suyo. Tampoco el de Gijón es partidario de implantarla. Pese a los buenos datos turísticos que viene registrando la ciudad los últimos años, el gobierno municipal entiende que «todavía podemos crecer mucho», por lo que «no es el momento de pensar en imponer una tasa que grave la llegada de visitantes». Quizá sí «en sitios donde hay saturación, como Barcelona o algunas ciudades europeas», pero en Gijón «desde luego no lo vemos», reconoció el concejal de Turismo, Deportes y Festejos. Jesús Martínez Salvador (Foro) destacó la «alta competencia» que existe actualmente entre las ciudades para captar turistas, por lo que considera que cobrar una tasa «no sería bueno» para las aspiraciones del sector local.

Similares argumentos aportó la socialista Mariví Monteserín. La alcaldesa de Avilés no ve «razonable» aplicar esta tasa a corto plazo. «Estamos en un proceso de crecimiento del turismo en la ciudad y queremos seguir creciendo. Hay que dotar de vida al centro histórico, habitarlo y favorecer la vida comercial. Y que sea singular, con características propias, con emprendedores que apuesten por esa idea de ciudad y singularicen nuestro sector turístico», defendió.

«No me parece una solución realista», zanjó el alcalde de Parres, Emilio García Longo (PSOE), al referirse a la propuesta del comité de expertos. Como su homólogo de Navia, el regidor parragués aboga por reformar de manera urgente la financiación autonómica «porque las administraciones locales cada vez recibimos más competencias y servicios, pero los recursos económicos que se nos otorgan no aumentan». A su juicio, la tasa turística municipal «solo serviría para recaudar una migaja a costa de los visitantes y esa no es la solución».

Escasa financiación

La alcaldesa de Ribadesella, Charo Fernández Román (Foro), subraya que «la principal desventaja es que a los concejos más pequeños no nos consideran municipios turísticos y, por tanto, recibimos financiación para menos de 6.000 habitantes cuando damos servicio a más de 24.000». Sin embargo, considera que el impuesto para turistas no es una solución «adecuada» porque en el caso de Ribadesella hay muchos visitantes que tienen su segunda residencia en la villa. «No recibimos recursos por ellos porque no están empadronados aquí, pero tampoco les podríamos cobrar la tasa porque no están alojados», barruntó.

En Llanes, la teniente de alcalde, Marián García de la Llana (Foro), también descarta imponer una tasa de estas características. «Nuestro objetivo es mantener el liderazgo en lo que a turismo de calidad en Asturias se refiere y atraer a cada vez más visitantes extranjeros para conseguir la desestacionalización del sector». De la Llana sí reconoce que dar servicios a una población que se multiplica durante el verano supone un esfuerzo para el Consistorio, pero recuerda que el turismo es el principal sector del concejo y repercute muy positivamente en su economía.

Salomé Samartino, alcaldesa de Caravia (PP), considera que, más que autorizar una nueva tasa, lo que debería hacer el Estado es «destinar más recursos a los municipios turísticos. Hay fórmulas no gravosas que se deben estudiar para poder financiar servicios como el salvamento en las playas».

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