Bachilleres de diez

Teresa Álvarez, del IES Carmen y Severo Ochoa de Luarca.
Teresa Álvarez, del IES Carmen y Severo Ochoa de Luarca. / D. S. FUENTE

Seis alumnos logran los Premios Extraordinarios de etapa | «Buscar el interés a lo que se estudia, saber en qué se falla, organizarse bien y no caer nunca en la frustración», claves para un expediente brillante

ELENA RODRÍGUEZ GIJÓN.

En Lengua, un texto sobre la violencia en el fútbol para opinar y análisis sintácticos y morfológicos. En Inglés, otro sobre el fenómeno fan. En Francés, una comparativa entre Oviedo y Gijón extraída de una novela. Y, en la asignatura de modalidad de Bachillerato, un fragmento de 'De Amicitia', de Cicerón, en Latín, junto a ejercicios de todo tipo en Matemáticas: desde calcular en una carrera de drones la distancia entre varios puntos en 3D, hallar la longitud máxima de los lados de un recipiente que pierde calor para evitar que la pérdida sea la menor posible (bachillerato de Ciencias) hasta ecuaciones matriciales y probabilidad (Ciencias Sociales).

Éstos son, a grandes rasgos, algunos de los contenidos de las tres pruebas a las que se sometieron los 150 mejores bachilleres de Asturias el pasado 16 de junio, una semana después de haberse celebrado la nueva Selectividad, la EBAU. Son aquellos que tienen una nota media de 8,75 en esta etapa escolar. Y, de entre todos, hay seis absolutamente sobresalientes. Son los de la nota más alta y, por tanto, han sido galardonados con el Premio Extraordinario de Bachillerato dotado con 300 euros y la matrícula gratuita en la Universidad de Oviedo.

La mayor calificación fue la de Teresa Álvarez García, del Instituto Carmen y Severo Ochoa, de Luarca, con un 26,65 sobre una puntuación de 30. «Me sorprendió, no lo esperaba», dice esta joven de Piñera (Navia), que encontró la prueba de Latín más difícil que la de la EBAU «porque el texto, además de ser más complejo, era el doble de largo y teníamos el mismo tiempo». De igual manera opina el segundo galardonado, Emilio Fernández Viejo, del Instituto Aramo de Oviedo, con una calificación de 25,55: «Salí más contento porque, en la prueba de acceso a la Universidad, en Latín había tenido fallos tontos».

150 alumnos, con una media de 8,75 en esta última etapa escolar, hicieron las pruebas

Sin embargo, Laura Zaldívar Lobato, del colegio ovetense Santa Teresa de Jesús (24,8), encontró mayor dificultad en la de Lengua, «de distinta estructura» que en la selectividad, mientras que Patricia Pastor Menéndez (24,1) y Sergio Pereira Vila (24,01), del Corazón de María (Codema) de Gijón, cuarta y sexto premiados, esperaban que la complejidad, en general, fuera mayor. «En mi caso, me sorprendió el alto nivel de francés, en la que nos pidieron que explicáramos qué ciudad nos gustaba más, si Oviedo o Gijón. ¡Lo tuve claro! , dice entre risas María Abella Vázquez, ovetense, del Instituto Doctor Fleming, con la quinta mejor nota (24,05).

María Abella, del Instituto Doctor Fleming de Oviedo / EC

Emilio Fernández, del Instituto Aramo de Oviedo / P. LORENZANA

Laura Zaldívar (colegio Santa Teresa de Jesús de Oviedo) / H. ÁLVAREZ

Una trayectoria de méritos

Con una media de diez (Emilio, Laura, Patricia y María) o a solo unas décimas de la máxima puntuación (Teresa, con 9,8) y Sergio (9,67), este premio es la guinda a una estupenda trayectoria. Han dado muestras de ello. En este curso recién acabado, Laura, que ha logrado una de las mejores notas de la EBAU en la específica, ganó la Olimpiada regional de Economía; Patricia, la Matemática un año después de haber resultado vencedora de la Informática por equipos con un grupo de amigas, y Emilio quedó tercero en la de Ortografía. Y ha sido, como María, uno de los doce primeros de la EBAU en la fase general.

¿Y cómo se consigue un expediente tan brillante? Las claves que dan son muy diversas. «Lo más importante es organizarse», dice Teresa, que en este último año le ha dado tiempo a compaginar los estudios con el gimnasio, las clases de danza moderna, inglés y del carné de conducir. «Hay que ser constante y las dos o tres horas que dediques a estudiar estar concentrado y no distraerse con el móvil», añade. Laura, otra de las que es de «apuntarse a todo» (ya tiene el grado profesional de piano y juega al tenis), piensa igual. «También conviene llevarlo al día -señala Sergio-. Se dice siempre, pero es verdad».

Emilio aporta otro punto de vista. Cree fundamental «no ver los estudios como un trabajo, sino que hay que intentar que te gusten, que te motiven, pues todo tiene su interés. Y tener buenos profesores. Yo he tenido mucha suerte con los míos».

Para Patricia, se trata de «no ponerse nervioso, de saber que se puede y esforzarse; de no rendirse si un examen sale mal. Más que en la nota, es bueno fijarse en qué se ha fallado y si no lo sabes, preguntarle al profesor», afirma la alumna del Codema, que cursa piano y violín en el Conservatorio de Gijón. Hace especial hincapié en «entender lo que se estudia». María también habla de «saber llevar la frustración, y ser constante». Cinturón negro en kárate, apasionada de la pintura, los idiomas y, sobre todo, de la escritura y la literatura - «me presento a todos los certámenes que puedo»-, María da un buen consejo: «No te agobies con lo que pueda venir. Concéntrate en el ahora y lo de después ya vendrá».

Y en ello están, disfrutando de las vacaciones con muchos planes: viajes en familia y con amigos, festivales de música, el Camino de Santiago, un curso de italiano en Roma, lectura, escritura y, por supuesto, dormir y disfrutar de Asturias. Mientras, piensan en la etapa que les espera en septiembre. Teresa estudiará Periodismo y Relaciones Internacionales en la Universidad Nebrija de Madrid; Emilio, Lengua Española y Literatura, en Oviedo, donde se quedarán Laura, para cursar el doble grado de Derecho y Administración y Dirección de Empresas, y María, el de Matemáticas y Física. A Madrid tienen pensado trasladarse Patricia, para estudiar Ingeniería Aeroespacial en la Politécnica, y Sergio, el doble grado de Ingeniería Aeroespacial y Telecomunicaciones en la Rey Juan Carlos.

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