Biomarcadores para la esquizofrenia

Biomarcadores para la esquizofrenia

La Academia de Medicina entrega los premios a las mejores tesis doctorales de 2016 | Leticia García, Gonzalo Mancebo, Arancha Hevia y Sayoa Álvarez de Eulate investigaron temas relacionados con el cáncer de laringe, el tumor cerebral o el lupus

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

Tres asturianos y una guipuzcoana entre los 32 y los 37 años recogerán esta tarde los premios de la Real Academia de Medicina del Principado a las mejores tesis defendidas en la Universidad de Oviedo en 2016. Gonzalo Mancebo, Leticia García, Arancha Hevia y Sayoa Álvarez de Eulate han sido distinguidos por unos trabajos que ahondan en el cáncer de laringe, la esquizofrenia, el lupus y el asma alérgico y el tipo más frecuente de tumor cerebral en adultos.

Leticia García (Oviedo, 1983), licenciada en Psicología, investigadora del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo y profesora en la Facultad Padre Ossó, centró su investigación en la búsqueda de biomarcadores -signos anatómicos, fisiológicos, moleculares o funcionales- que permitieran predecir o confirmar un diagnóstico de esquizofrenia o usarse como orientación pronóstica y terapéutica. La identificación de estos biomarcadores tiene su importancia ya que, explica García, en la actualidad su diagnóstico «se basa en información subjetiva proporcionada por los pacientes, la observación conductual y la habilidad del clínico para hacer inferencias», lo que ha motivado no pocas críticas.

Leticia García
Su tesis 'Biomarcadores diferenciales de la esquizofrenia' mereció el premio en la sección 'Otras especialidades médicas'.
Arancha Hevia
Premio en la sección 'Ciencias básicas' por su estudio de la microbiota intestinal en enfermos de lupus y asma alérgico.
Sayoa Álvarez de Eulate
Premio de la sección 'Cirugía' por su tesis 'Factores pronósticos en gliomas de alto grado en adultos'.
Gonzalo Mancebo. Su tesis
'Marcadores moleculares del riesgo de progresión a carcinoma en lesiones premalignas de laringe'.

Su estudio ha mostrado evidencia sobre ciertos biomarcadores diferenciales de la esquizofrenia y el trastorno bipolar: mayores niveles inflamatorios en la primera, y más actividad antiinflamatoria en el segundo. Además, en ambos trastornos se observaron alteraciones endrocrino-metabólicas. Sin embargo, señala la titular de la tesis que dirigieron Julio Bobes y Mari Paz García-Portilla, «la evaluación de estos biomarcadores debe hacerse como parte de la investigación, no como parte de la práctica clínica, ya que se necesita más investigación longitudinal con muestras más amplias. A nivel traslacional sería interesante poder incluir estos biomarcadores en un modelo de estadiaje clínico de la esquizofrenia, que incluya, no sólo marcadores biológicos, sino también clínicos».

Estrés oxidativo

La lavianesa Arancha Hevia, de 32 años, viajó expresamente desde Boston, donde está realizando el postdoctorado, para recoger esta tarde en Oviedo el premio a la mejor tesis en la sección de 'Ciencias básicas'. Licenciada en Bioquímica, basó su trabajo en el estudio de la microbiota intestinal de personas con lupus y asma alérgico, dos trastornos del sistema inmune. «Descubrimos, por primera vez en lupus, que la microbiota presenta una alteración en las proporciones de grupos bacterianos mayoritarios y que algunos compuestos producidos por la misma contribuyen al estrés oxidativo. Además, nuestros ensayos en laboratorio con células del sistema inmune apuntan a que la respuesta autoinmune inflamatoria del lupus podría ser parcialmente modulada si se corrige la disbiosis intestinal con bacterias comensales y probioticas». Eso, destaca, «abre la puerta a futuros tratamientos terapéuticos» para esta enfermedad. En el caso del asma alérgico, se comprobó que la microbiota intestinal presentaba una diversidad similar a la de las personas sanas, «pero menores niveles de bifidobacterias cuanto mayor es el tiempo padeciendo la enfermedad».

Gonzalo Mancebo (Oviedo, 1980), que se formó en Otorrinolaringología del HUCA y desde hace cinco años trabaja en el Hospital Universitario de Álava, recogerá el premio a la mejor tesis doctoral en la sección de 'Medicina' por el proyecto que desarrolló durante su periodo de residencia en colaboración con el Instituto Universitario de Oncología del Principado (IUOPA). «Se analizaron muestras de pacientes con displasia de laringe, así como en el correspondiente tumor». Sus hallazgos «apoyan el papel de cortactina, FAK y podoplanina en la transformación maligna y proporcionan evidencias originales de la potencial utilidad clínica de la expresión de cortactina y FAK como marcadores de riesgo de cáncer de laringe. La expresión de podoplanina aumenta en los estadios iniciales de la tumorigénesis laríngea y parece asociarse también con un incremento en el riesgo de cáncer de laringe».

Factores de supervivencia

En el tumor cerebral más común en adultos, los glioblastomas multiformes, se centró el trabajo de la guipuzcoana Sayoa Álvarez de Eulate que, tras licenciarse en Medicina en la Universidad de Zaragoza, realizó la residencia en el HUCA. Los glioblastomas multiformes «son extremadamente agresivos. La mayoría de los pacientes fallecen a causa de la lesión», cuenta. La doctora, que en la actualidad trabaja en el Complejo Hospitalario de Navarra, pudo confirmar la relación entre la supervivencia del paciente y su estado neurológico previo a la operación. También que «la edad no está necesariamente asociada a la supervivencia, como tampoco el sexo, los hábitos tóxicos, las enfermedades previas, la localización o tamaño del tumor, la clínica de comienzo, edema o tipo de realce». En los glioblastomas, el tratamiento adecuado «sigue siendo la combinación de cirugía, radioterapia y quimioterapia, incluso en pacientes mayores de 70 años, en aquellos casos que mantengan una buena calidad de vida».

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