'Hugo' llega con vientos huracanados y destroza el puerto de Cudillero

Cudillero. Agujero abierto por el oleaje en el espigón tras descomponer parte de las rocas. / DAMIÁN ARIENZA
Cudillero. Agujero abierto por el oleaje en el espigón tras descomponer parte de las rocas. / DAMIÁN ARIENZA

La caída de árboles complica la circulación en un día con siete puertos cerrados y nueve con cadenas. Hoy sigue el aviso por nevadas y oleaje

RAMÓN MUÑIZ GIJÓN.

A las borrascas profundas la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) les pone nombre de persona desde diciembre si teme que produzcan un «gran impacto en bienes y personas». Es un truco que ya empleaban los meteorólogos británicos para tener mejor prevenida a la población. De 'Hugo' dicen más sus consecuencias que su bautismo. En Madrid provocó la muerte de un niño de cuatro años al que le cayó un árbol del parque del Retiro. En Asturias la ciclogénesis explosiva empezó la mañana barriendo con rachas de viento que alcanzaron los 135 kilómetros por hora en Cabo Busto y olas con altura significativa de hasta 13,95 metros según la boya frente a Cabo Peñas.

En el interior, las copiosas precipitaciones descargaron 56,4 litros por metro cuadrado en Salas. En Belmonte de Miranda el río Pigüeña sobrepasó los 1,5 metros de cauce, lo que obligó a la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC) a ponerlo en situación de «seguimiento».

Las inclemencias dejaron un reguero de carreteras cortadas, árboles caídos, señales descuadernadas y actos al aire libre anulados. Al cierre de esta edición eran siete los puertos cerrados al tráfico (San Isidro, Leitariegos, Connio, Tarna, Somiedo, San Lorenzo y Ventana), y se requería el uso de cadenas en otros nueve. El puerto de Pajares pasó parte del día vetado a camiones. El Principado por su parte cerró la carretera a Los Lagos.

La peor parte se la llevó el puerto de Cudillero, donde el mar entró hasta el muelle viejo, provocando un boquete y argayando el pasillo de acceso del espigón. Las carpas instaladas acabaron convertidas en un amasijo de hierros y toldos. Mónica García se acercó al puerto para retirar su coche y evitarle riesgos. «La mar salta en todas las esquinas y acabará llevándose por delante medio pueblo», lamentaba. «La verdad es que está siendo tremendo. Estamos alucinados», señala esta vecina. Ya por la tarde el regidor, Ignacio Escribano, respiraba más aliviado tras una mañana «caótica, con mucha preocupación».

El edil desconoce el valor de los daños. «Es competencia de Puertos y lo hemos puesto en conocimiento», explicaba el primer edil. La Policía Local delimitó la zona del puerto y prohibió el acceso. Además, se avisó a los vecinos por megafonía para que retirasen los vehículos del aparcamiento para residentes de la zona de los puertos. «A pesar de que la mar estaba azotando fuerte, no tenemos constancia de que ningún sufriera daños», dijo Escribano.

El oleaje se llevó también la duna levantada por la Autoridad Portuaria de Avilés para proteger Zeluán, la localidad gozoniega bañada por la ría de Avilés. «Ya no sé qué vamos a hacer», lamentó el presidente de la asociación de vecinos, Agustín García.

Una de las imágenes más repetidas fue la de árboles desplomados sobre calzadas. En Avilés ocurrió a primera hora, en la N-632, en sentido Soto, pasadas las nueve. El árbol ocupaba tres cuartas partes de la calzada hasta que los agentes del Puesto de la Guardia Civil de Piedras Blancas lograron retirarlo. En el occidente parecido ocurrió con la AS-227, la carretera de Belmonte de Miranda, paso que cortó un árbol quebrado sobre la pista. En el Oriente cayó otro entre las localidades de Celorio y Poo, cortando la circulación por la AS-263 durante las horas centrales del día, y hubo uno más en la N-632, entre Berbes y el Arenal de Morís.

Actos y fiestas suspendidas

El Centro Nacional de Huracanes estadounidense mide los ciclones a partir de los 119 kilómetros por hora. Las ráfagas que ayer superaron esa marca movieron contenedores y tiraron tejas en Avilés, interrumpieron el alumbrado público en Caravia, y obligaron a extender la cautela. Los actos del Día del Agua que iba a celebrar el Jardín Botánico de Gijón, quedaron para mejor ocasión. Los conciertos del bollu avilesino, también fueron suspendidos. Como las actividades previstas en la biblioteca ovetense de La Granja, que no se llevaron a cabo al quedar cerrado el Campo de San Francisco. Las competiciones programadas en el polideportivo del Parque Infantil siguieron, pese a que el viento arrancó por la mañana uno de los paneles del cerramiento.

Hoy continúa el aviso por oleaje y nieve. Se esperan lluvias generalizadas y copos por encima de los 900 metros, alcanzando mantos de hasta 40 centímetros por encima de los 1.200.

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