«El cambio climático provocará más retrasos y desvíos de vuelos»

«El cambio climático provocará más retrasos y desvíos de vuelos»
El delegado territorial de la Aemet presenta el acto ante las autoridades y colaboradores. / D. ARIENZA

El director de la terminal avanza los efectos del calentamiento. «Aunque dejemos de emitir, el cambio seguirá», afirma el delegado de la Aemet

R. MUÑIZ OVIEDO.

El cambio climático «se seguirá produciendo aunque dejemos de emitir gases de efecto invernadero; reducirlos puede mitigar el impacto, pero el CO2 ya se quedará ahí». Lo advirtió ayer Ángel Gómez, delegado territorial de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), con datos a su favor. El mar absorbe la mitad del CO2 que está en la atmósfera pero el resto se va acumulando. «Es una desventaja; el metano tiene una vida de nueve años y se comporta de forma más favorable para nosotros», dijo.

La fecha en la que el ser humano aceleró el proceso de calentamiento es la de 1750, «el origen de la revolución industrial y la quema de carbón», recordó. De entonces a esta parte la atmósfera carga con un 43% más de dióxido de carbono, un 154% más de metano y un 21% de óxido nitroso, todos ellos gases de efecto invernadero. El incremento de gases de efecto invernadero provoca que la Tierra se quede con más radiación solar de la que devuelve al espacio en forma de radiación térmica.

A consecuencia de ello la temperatura de la superficie del planeta ascendió en 0,85 grados entre 1880 y el año 2012, el nivel del mar ascendió 19 centímetros entre 1901 y 2010 y los glaciales disminuyen en los polos. Es mucho, pero podría ser más. «El calentamiento es muy lento por la inercia de los océanos; calentar la capa superficial lleva ocho años, pero que eso se transmita hacia abajo requiere 400 años», señaló Gómez. Son «kilómetros de profundidad» los que guardan los océanos, recordó.

La charla del especialista abrió los actos organizados por la Aemet por el Día Meteorológico Mundial, una sesión que, recordó el propio Gómez, «estaba previsto que la inaugurara el propio Gabino de Lorenzo, pero me acabo de enterar de la triste noticia». Gómez destacó la importancia de la colaboración entre los países para acertar con los pronósticos diarios. Según ilustró, los partes se consiguen mediante ecuaciones no lineales cuyos datos de partida son la situación de la atmósfera en el momento inicial. «Lo que pasa en un sitio depende de lo ocurrido en otros muchos, todo está interconectado», de ahí la necesidad de compartir los datos, señaló.

Para completar su conferencia, el director del aeropuerto, Carlos San Martín, detalló la importancia del clima en los vuelos, pero también las repercusiones del calentamiento global. Como referencia utilizó la imagen de un aeropuerto japonés, completamente anegado por un tsunami. «Nosotros hemos tenido que hacer un estudio de qué tendría que pasar para que nos afectara también uno», indicó San Martín.

Si la evolución del clima es la prevista, «las aeronaves necesitarán más longitud de pista», dijo. «Habrá un incremento en los retrasos y desvíos por factores climáticos, pero no hablo de accidentes porque la operativa o es segura o no lo es», consideró.

«La atmósfera está cambiando, la corriente que hace que volar de Nueva York a Madrid sea más rápido que en sentido contrario se está acelerando, lo que dificulta la operativa», comentó el especialista.

Como es tradición, la Aemet aprovechó la sesión para premiar a los colaboradores que prestan su tiempo y dedicación para disponer de datos en parte de la región. Esta vez la mención fue a Jesús Álvaro Alonso, que completa la red de Teverga; Edita Raquel Iglesias de Villayón; y María Fe Costales, de Ribadesella.

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