El cáncer lleva a la exclusión social a 545 asturianos en «situación laboral delicada»

Un informe de la AECC reclama que se elabore un plan de protección para enfermos desempleados, autónomos o con bajos ingresos

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

El diagnóstico de cáncer supone un duro golpe para la persona afectada en muchos ámbitos. En el laboral, por ejemplo, la enfermedad supone un largo tiempo de baja que, dependiendo de la situación de cada uno, puede ser sinónimo de serias dificultades económicas y exclusión social. Así lo apunta el último informe del Observatorio de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) titulado 'El impacto económico del cáncer en las familias de España'. Atendiendo a los datos por comunidades autónomas, el estudio indica que 545 asturianos en edad laboral han empeorado sustancialmente su situación socioeconómica tras el diagnóstico de la enfermedad.

Para elaborar su informe, la AECC ha analizado los tres colectivos con «situación laboral más delicada». Esto es, desempleados -con o sin prestación-, autónomos y trabajadores con rentas menores al Salario Mínimo Interprofesional (SMI). A estos colectivos, por tanto, la baja médica les supone un grave contratiempo para mantener a flote la economía familiar.

«En la guía del Instituto de Seguridad Social el cáncer tiene un tiempo estándar de 240 días para la mayoría de los tumores. Sin embargo, la mayor parte de las bajas por cáncer van a tener una duración mayor. El periodo medio de esta baja se sitúa en una horquilla de 280 a 365 días», indica la AECC.

El periodo medio de baja por un tumor se sitúa en una horquilla de 280 a 365 días

En el Principado, de estas 545 personas en riesgo de exclusión social 145 están desempleadas, 74 con prestación económica por desempleo y 71 sin ella. Los autónomos, por su parte, ascienden a 297 mientras que los asalariados con una renta menor al SMI son 103. En el ámbito de los desempleados, según denuncia la AECC, más del 80% cotiza por la base mínima, lo que les obliga a sobrevivir con 395 mensuales durante su baja laboral.

«Quizás sea este colectivo uno de los más desprotegidos puesto que en muchos casos los gastos habituales de sus negocios no se paran y corren el riesgo de tener una quiebra financiera», remarca en referencia a los autónomos Raquel del Castillo, responsable de Trabajo Social de la AECC.

Facturas o medicinas

En ámbito nacional la cifra de personas en riesgo de exclusión social asciende a casi 25.000, una cifra que lleva a la AECC a pedir un Plan de Protección Integral para las Familias con Cáncer que asegure la viabilidad económica de este tipo de hogares.

En el caso de los desempleados, a nivel estatal, más de la mitad de los casos no cobran prestación. «Esto significa que las familias que cuenten con bajos o nulos ingresos, se ven obligadas a decidir entre, por ejemplo, pagar facturas o comprar medicinas», concluye el informe.

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