«El cáncer ya no significa muerte»

Cuatro supervivientes relatan a EL COMERCIO su lucha contra la enfermedad | Destacan la importancia de contar con apoyos y la profesionalidad del personal médico como claves para ganar la batalla

De izquierda a derecha: María Fernández, exregidora de Langreo, que tuvo que luchar contra un cáncer de mama; Miguel de la Fuente venció a dos cánceres, uno en la fosa ilíaca y otro en el esófago; Quini, el exdelantero del Sporting superó dos tumores en la garganta y Margarita Fuente pasó por un cáncer de mama y después sufrió una recaída. / J. PAÑEDA / ÁLEX PIÑA
ÓSCAR PANDIELLOGijón.

Asturias se encuentra a la cabeza de una estadística muy poco deseable. Según los últimos datos de mortalidad registrados por el Instituto Nacional de Estadística, más de 3.500 personas murieron en el Principado a causa de un tumor en 2016. Estos datos sitúan a la región a la cabeza en tasa de defunciones por cáncer a nivel nacional. ¿A qué se debe esta situación? Responde el jefe de Oncología Médica del HUCA, Emilio Esteban: «Nuestra comunidad, por razones socioeconómicas, industriales y de edad poblacional se encuentra siempre liderando las incidencias de cáncer no solo de pulmón sino también de mama y colon. Es un tributo a pagar por ser una sociedad avanzada». También influye en la estadística un sistema sanitario que da la posibilidad de «hacer diagnósticos de forma más temprana».

Más allá de las cifras, el cáncer supone un duro camino para los miles de ciudadanos que, anualmente, son diagnosticados con la enfermedad. Coincidiendo con el Día Mundial del Cáncer, EL COMERCIO ha recabado el testimonio de cuatro asturianos que ya han dejado atrás muchas horas de tratamientos, sufrimiento e incertidumbre. «Yo tuve una suerte enorme. Tenía una enfermedad crónica desde hace 30 años y periódicamente iba al médico. Allí se me vio algo extraño en una ecografía. En concreto un linfoma en la fosa ilíaca, un ganglio inflamado que había que extirpar. Cuando lo analizaron y me dieron la noticia lo recuerdo perfectamente: iba en coche y se me cayó el alma en los pies», relata Miguel de la Fuente, decano-presidente del Colegio de Economistas de Asturias.

Después de la quimioterapia se consiguió cronificar la enfermedad, haciendo que no fuese mortal y superando este primer escollo. No sería el único. En una revisión relacionada con este primer cáncer, tres años después, a De la Fuente se le detectó otra anomalía. Resultó ser un adenocarcinoma en la unión esofágica con el estómago. «Me dijeron que era una mala suerte tremenda, porque era un cáncer muy difícil de extirpar: había que abrir toda la caja torácica para llegar a él y, obviamente, me asusté», cuenta. Diez horas de operación y tres días en la UCI después, el proceso resultó ser un éxito. Tanto es así, que más de cinco años después de esta operación este economista ya hace vida normal. «El cáncer ya no significa muerte. Todos tenemos nuestras fortalezas y debilidades, pero sí que diría por experiencia propia a los nuevos diagnosticados que confíen en el buen hacer de los doctores y afronten la situación de cara», resume.

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Mantener la actividad

En el caso de la exalcaldesa de Langreo, María Fernández, el cáncer se detectó en abril de 2015. Ella misma se notó un bulto en el pecho derecho antes de ir a la cama y, automáticamente, se puso en contacto con su ginecóloga. «Se inició el protocolo habitual en estos casos, con un sinfín de pruebas y según avanzas, aunque no quieres verlo, sabes que algo hay. Al final con el resultado de la biopsia dijeron que era un tumor maligno», explica.

Durante el año y medio que duró el tratamiento, en el que destaca «la calidad de los profesionales de la sanidad asturiana», la exregidora trató de no desvincularse de su actividad laboral. «Esto no son matemáticas, hay que abordarlo con ahínco y pensar que el índice de recuperación sigue subiendo. Los avances han sido importantes y la investigación evoluciona», destaca. En opinión de la leyenda sportinguista Enrique Castro, Quini, el término esencial a la hora de abordar la enfermedad es «apoyo». «Todo lo que sean apoyos es bueno para luchar contra esta enfermedad. Te agarras a esas cosas, al cariño de tu familia, amigos y de la gente. Son inyecciones de moral, por eso creo que es muy importante que las personas famosas hagan visitas a los hospitales. Les arrancan una sonrisa a los enfermos y eso no se paga con nada», sostiene.

Su cáncer fue de un tipo de los que no cuenta, a priori, con buen pronóstico de supervivencia. Después de dos operaciones por sendos tumores en la garganta, Quini dejó atrás la enfermedad. Más allá de su papel dentro del Sporting, ahora Quini trata de fomentar las revisiones periódicas siempre que puede: «El cáncer es una enfermedad sin vergüenza que ataca y no duele, quizás, hasta que ya sea demasiado tarde», afirma el exfutbolista. Al frente de la Junta Provincial de Asturias de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) se encuentra Margarita Fuente. Aunque hace ya tiempo que dejó atrás la enfermedad, su experiencia le ha servido para dar apoyo a nuevos pacientes y, por extensión, a sus familias. «Cuando te lo dicen te quedas en estado de shock, siempre piensas que estas cosas no te van a tocar a ti. Tenía tres hijos adolescentes y no podía parar de pensar que no iba a verlos crecer», rememora.

De todas formas, su peor recuerdo vino después de haber extirpado el tumor de mama que le habían diagnosticado, una vez ya se creía recuperada. «Al año y pico tuve una recidiva (recaída). Emocionalmente te quedas roto, ya que creía que lo habías dejado definitivamente atrás», asevera. Sin embargo, en este caso no hizo falta volver a intervenir: con radioterapia fue suficiente para, 21 años después, no volver a tener noticias de la enfermedad. «Hay gente que no tiene la suerte de tener un apoyos familiares y eso les vuelve mucho más vulnerables. Ahí es donde el voluntariado de la asociación se vuelve esencial», concluye.

Mejorar la prevención

Y en la prevención se centrará, detalló ayer el Gobierno del Principado, la nueva estrategia frente al cáncer para mejorar el abordaje integral de esta enfermedad.

El Comité del Cáncer del Principado ya ha iniciado los trabajos para elaborar este documento orientado a reducir la incidencia de la mortalidad por cáncer, sobre todo en patologías malignas potencialmente evitables, acortar los plazos para el diagnóstico y tratamiento, e incorporar con más rapidez los últimos avances científicos en los tratamientos de estas enfermedades.

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