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Perdíos de los Nervios llega al antroxu de Gijón «por los pelos»

Perdíos de los Nervios llega al antroxu de Gijón «por los pelos»

La charanga, que en enero aún tenía su número en el aire, asegura que «bajo presión se trabaja mucho mejor»

LAURA CASTRO GIJÓN.

En el último tirón. Así es como lograron llegar los miembros de Perdíos de los Nervios al antroxu de este 2018. En enero, con su número aún en el aire, no las tenían todas consigo, pero al final llegarán «por los pelos». Además, «bajo presión se trabaja mucho mejor», asegura el presidente de los 'nerviosos', Sergio Álvarez.

O eso es, al menos, lo que le dicen a los más jóvenes para que no entren en pánico. Lo cierto es que este año estuvieron «más cerca que nunca» de no estar en el antroxu y quizá por eso están tan «ansiosos» por actuar. «Vamos a defender nuestro disfraz y el espectáculo al máximo y, por supuesto, lo disfrutaremos. Después de todo el esfuerzo nos lo hemos ganado», comenta Álvarez.

Empezaron a trabajar en la idea del disfraz en octubre y, a la par que se encargaban de la confección, se pusieron manos a la obra con la composición de las letras. No quieren desvelar mucho de su temática, pero sí que se atreven a dar alguna pista. «Vamos a defender los colores, de manera literal y figurada», apunta el presidente de la charanga. Sus números ya acabaron en el podio del concurso en numerosas ocasiones. Un primer premio, cinco segundos puestos consecutivos y en la anterior edición, terceros. Esperan repetir una de estas hazañas este antroxu, a pesar de que les pilló el toro.

La charanga

Componentes.
41 miembros, de los cuales más de la mitad se encuentran en la veintena.
Preparativos.
Empezaron a trabajar en su espectáculo en octubre, pero les acabó «pillando el toro» y apuran estas últimas semanas para cerrarlo.
Temática.
Su número girará en torno a «la defensa de los colores, en sentido literal y figurado».
Galardones.
Ya saben lo que es ganar el concurso, quedaron en segunda posición cinco años consecutivos y el pasado antroxu fueron terceros.

Álvarez confiesa que lo más complicado del trabajo de estos meses ha sido la organización. «Coincidir todos es muy complicado y al final muchos días hemos tenido que ensayar por grupos», señala. Perdíos de los Nervios tiene 41 miembros, de los cuales más de la mitad están en la veintena y todos tienen un horario laboral o lectivo complicados de compaginar. Por eso, fijaron un único día de ensayo a la semana, los domingos. Y «si hay suerte», algún sábado y algún hueco más entre semana.

Aun así, el ambiente juvenil que se respira en esta charanga «es fundamental» para que todo salga como esperan, tal y como reconoce su presidente. «Ellos son los que renuevan las energías de quienes llevamos más años en esto», apunta. Han encontrado el equilibrio «perfecto» entre las ideas frescas que traen los más jóvenes y la experiencia de los adultos para hacer un espectáculo apto para todos los públicos.

«La actuación apenas dura diez minutos y en ella debemos reflejar el trabajo de meses»

Todos comparten además un mismo objetivo: «Vivir al máximo el carnaval». Les preocupa el descenso de participantes en el concurso de charangas y reclaman más implicación de los gijoneses. «Esta es una tradición preciosa. En el Jovellanos han llegado a actuar más de veinte charangas y este año solo somos once», avisa Álvarez. ¿Cómo animar a la gente? «Esta es una de esas experiencias que nunca podrás llegar a sentir si no la vives. Es una pasada vivir el carnaval en una charanga. Y, además, nuestras actividades van mucho más allá de estos cinco días de antroxu», explica. Todos los años hacen una cena conjunta de todas las charangas y, por ejemplo, el pasado verano recorrieron Cimavilla para hacer lo que mejor se les da: amenizar las fiestas.

Entrenados para la folixa

Otra cosa no, dice el presidente de Perdíos de los Nervios, pero «la folixa se nos da estupendamente, que para eso nos preparamos todo el año». Al final, el antroxu dura «solamente» cinco días y es su «deber como charanga disfrutarlos al máximo». De hecho, exprimen cada segundo. «La actuación apenas dura diez minutos y en ese tiempo debemos reflejar el trabajo de todos estos meses y animar al público», señala Álvarez. El resto del tiempo, es para «vivirlo antes de que pase volando».

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