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La afilada lengua satírica se viste de ciencia ficción

La afilada lengua satírica se viste de ciencia ficción

Los Restallones, reconocibles por sus disfraces de fantasía, tratarán de volver a ser la mejor charanga cuatro años después

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

Ante la inminente llegada del antroxu, más prematura que otros años, Francisco José Rodríguez se encoge de hombros y apunta: «Caiga cuando caiga siempre nos coge el toro, como a todos. Siempre hay cosas que quieres pulir y mejorar para que todo el mundo disfrute contigo, es lo que pasa cuando trabajas con pasión en estas cosas». Como presidente de Los Restallones, Rodríguez y su gente vive estas semanas una de las épocas más especiales del año. No en vano, el trabajo continuo desde septiembre está a punto de materializarse en diez minutos de actuación en el Jovellanos y, sobre todo, en muchas horas de gritos y bailes por las calles de la ciudad.

En cuanto a efectivos, Los Restallones pueden presumir este año de «relevo generacional». Participarán en las fiestas 53 personas y, fieles a la tradición del grupo, las fronteras de la villa de Jovellanos se han quedado pequeñas para acoger a tanto amante de la folixa. «Tenemos a gente de todos los barrios de Gijón y, después, también de Mieres, Colunga, Lastres o Caravia. Cuando adoptas esta forma de vida y agradeces el ambiente que se vive en la charanga, la cosa viene sola», reconoce el presidente. Así, estos integrantes de fuera del concejo han reservado dos noches a la semana para coger el coche y dedicar unas horas a prepara el espectáculo. «Desde que empezamos a apretar las tuercas en octubre han estado siempre aquí y es de agradecer», apostilla Rodríguez.

La pregunta del millón: ¿habrá sorpresa o cambio radical en el planteamiento de este año? Como es habitual, estos charangueros no muestran sus cartas pero anuncian fidelidad a su estilo. «Todos los años nos preguntan de qué vamos y siempre respondemos lo mismo: 'De lo que te diga la imaginación'. Optamos por la fantasía, no representamos nada concreto», resume. El año pasado eligieron un vestido negro, largo y futurista con destellos plateados. ¿Y para este? «Solo digo que vamos a ir más guapos todavía. Eso lo tenemos claro, para atrás no damos un paso ni para tomar impulso», zanja entre risas.

Después de varios años sin conseguir el título de mejor charanga ya hay ganas de volver a dar guerra en el concurso, según reconoce Rodríguez. «Criticaremos a todo el mundo. La idea es no dejar títere con cabeza, pero sin pasarnos (ríe). Trabayamos para pasarlo bien pero oye, siempre es un aliciente que te reconozcan el trabajo en caso de victoria», concluye.

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