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«Queremos ser las 'Sardashian'»

«Queremos ser las 'Sardashian'»

Las embajadoras «más glamurosas» del antroxu visitan la Redacción de EL COMERCIO

LAURA CASTRO GIJÓN.

Son coquetas y tienen glamour. Y estas son las dos únicas características que quieren que el público tenga en cuenta a la hora de bautizarlas esta noche durante la celebración de comadres. «Queremos ser las 'Sardashian'. Algunos proponían llamarlos las 'Praos', por las 'Campos', pero esas no tienen el glamour que tenemos nosotras. Solo hay que vernos», espetaron orgullosas las embajadoras del antroxu ayer durante su visita a la redacción de EL COMERCIO.

También son presumidas, pero no les queda otra porque este antroxu se han marcado el objetivo de encontrar pareja. «Voy a buscar para mi madre un buen parrochu. Mi padre se fue un día y no volvió. Mi madre dice que fue a por tabaco, pero no fumaba», desveló la hija. Además, prosiguió, «aunque tiene cara de amargada, todavía está de muy buen ver. Se arregla, a su manera, y tiene un tipazo...». Sin embargo, su progenitora no está muy por la labor en eso de que su guaja de 17 años encuentre novio este antroxu. «Los mozos que le gustan a ella son los que no saben ni hacer la 'o' con un canuto», replica la madre.

Muchos pulpos sueltos

Las sardinas serán bautizadas por el público mañana durante la fiesta de comadres

Por eso, saldrán mano a mano este antroxu, para evitar que caiga en los tentáculos de alguno de «los muchos pulpos» que hay por Gijón. La rebelde adolescente no lleva muy bien eso de que su madre la acompañe a las discotecas. «Es raro. ¿Qué pinta una guaja de 17 años con la mamá por ahí de folixa?», espetó la joven, quien planea escaparse alguna de estas noches de antroxu para juntarse con su pandilla de «muiles y centollos».

Aun así, su madre está más que preparada para «darlo todo», pues ha estado «haciendo fitness acuático para dominar el reguetón y saber mover la escama» en la pista de baile.

Y empezarán mañana por la noche con el «fiestón» de comadres. «Nos presta por la vida ir de tertulia y cena entre mujeres», comentó la madre. Aprovecharán para «fartar» con picadillo, tortos y frixuelos, aunque confesaron que también caerá algún que otro culín. «Ella es menor, por eso solo probará uno. Tiene que ir haciendo cuerpo, que si no cuando sea mayor de edad se me pierde con la sidra», explicó la progenitora.

Sin excusas

Ha llegado a oídos de las sardinas que hay algunos gijoneses que no planean disfrazarse este antroxu y no les ha sentado nada bien. «El carnaval es guapísimo. ¿Qué pasa que en esta ciudad no estáis todavía acostumbrados a la lluvia y al frío?», preguntaron. Y es que «para una vez que todo el mundo puede ir vestido como le dé la gana...», algunos van a desperdiciar la ocasión.

«No hay excusas para no divertirse en carnaval. Todo el mundo tiene que estar disfrazado y dispuesto a mover la escama en la verbena. Y si te mojas, coges una toalla, te secas y sigues la fiesta», advirtieron las embajadoras del antroxu. Recordaron, además, que esta es una celebración apta para todos los públicos e idónea para pasarlo bien en familia.

«Ves a abuelos, padres y nietos siguiendo el desfile de las charangas mientras bailan y cantan. Todos están disfrazados sin importar la edad. Desde el que tiene seis años hasta el que tiene ochenta. Eso es lo más guapo del carnaval, que es para todos», comentó la joven sardina.

Su madre, orgullosa, no pudo evitar sacar pecho. «Si es que cuando quiere es tan guapa y tan buena guaja», mencionó. «Lo que yo decía, que es una fiesta que saca el lado más bonito de la familia. Esto y comer frixuelos es lo mejor del antroxu», señaló la joven para terminar con un sonoro «¡Te quiero mamá!».

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