«Es caro mantener un servicio de bomberos que, al final, es vuestro»

Pablo López da explicaciones a los visitantes durante el día de puertas abiertas del SEPA. / PABLO NOSTI
Pablo López da explicaciones a los visitantes durante el día de puertas abiertas del SEPA. / PABLO NOSTI

Las instalaciones del SEPA reciben a más 300 personas durante el primer turno de visitas de su jornada de puertas abiertas

MARCOS GUTIÉRREZ LA MORGAL.

A mediodía de ayer, más de trescientos visitantes se juntaron para conocer los entresijos del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA) durante la jornada de puertas abiertas con motivo del Día de Asturias. Del otro lado del Atlántico, de Brasil en concreto, llegaron Nino Díaz y Elisangela Costa. Díaz tuvo que abandonar su Llanera natal para buscar en Sao Paulo una oportunidad que aquí se le negaba. «La vuelta a Asturias ha sido, como siempre, impresionante. Tanto la región como Llanera han cambiado mucho y para mejor», apuntó.

Cristina Martínez, David Pérez y sus hijos David, de seis años, y Berta, de tres también quisieron conocer el día a día de estos esforzados profesionales. Estos llanerenses, «pero residentes en Oviedo», decidieron hacer la visita porque al pequeño David le encanta todo lo relacionado «con los bomberos», reconoció su madre. «Quiero ser bombero de mayor», no dudaba en afirmar el pequeño.

Pablo López , jefe de zona de Bomberos de Asturias, hizo de cicerone para los curiosos, especialmente interesados en los vehículos de primera y segunda salida o el camión nodriza. En el capítulo de preguntas una pequeña no pudo evitar lanzar al aire la duda que le corroía: «¿Cómo apagáis los incendios?». «Con agua y paciencia», respondió con una sonrisa en la cara el jefe de zona de Bomberos de Asturias. López insistió en lo oneroso que resulta mantener en perfecto estado unos equipos tan esenciales. «Es caro mantener un servicio de bomberos que, al final, es vuestro», dijo. El recorrido continuó con la visita a la Unidad Canina de Rescate del Principado. Wenceslao Fernández, responsable de operaciones de búsqueda, explicó que el entrenamiento de los animales es de «unos dos o tres años», como mínimo, antes de que adquieren las destrezas mínimas.

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