La explicación de las intensas lluvias en Asturias

La explicación de las intensas lluvias en Asturias

El calentamiento del mar y las ruptura del vórtice polar extreman los chubascos

J. LUIS ÁLVAREZ MADRID.

«Lo húmedo se volverá más húmedo y lo seco más seco con el calentamiento global. Por lo que, en consecuencia, la sociedad tendrá que prepararse». Así lo advierte la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en su último informe. Los episodios de lluvia del último mes y medio estuvieron originados por el calentamiento repentino estratosférico, un fenómeno que se debe a la ruptura de los vórtices polares, que arrastra las borrascas y los frentes asociados de norte a sur. Esto se une a una mayor evaporación del agua del océano, de manera que el invierno que acaba de terminar se ha convertido en el segundo más lluvioso desde el de 2009-10 y el séptimo más frío de este siglo en España.

¿Qué es la ruptura del vórtice polar, en este caso, del Ártico? El torbellino polar está conformado por un chorro de aire que gira sobre los polos a velocidades de huracán. Según explica José María Sánchez-Laulhe, de la Aemet, la ruptura sucede «más o menos cada dos inviernos en el hemisferio norte». Se produce cuando ese chorro se calienta en exceso y el aire desciende hacia latitudes más meridionales. El fenómeno ocurre de una manera tan rápida que los modelos con los que trabajan los profesionales del clima no puede reflejarlo. «Al romperse el vórtice se produce un aumento de la presión del aire que tiene repercusiones en la troposfera, que es donde están los fenómenos atmosféricos», apunta.

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Cuando esto ocurre no siempre se produce un efecto directo, pero cuando la subida de temperatura en esas capas superiores de la atmósfera ártica es importante, «puede tener más posibilidades de que se refleje en la troposfera». «Y sobre todo cuando todo está combinado con temperaturas altas del océano. En ese caso hace que cambien las condiciones de un invierno normal», añade. Según el responsable de la Aemet, la ruptura del remolino ocurrió sobre el 10 de febrero e hizo que «las borrascas y los frentes asociados que circulan a latitudes altas descendieran a otras más bajas» en las que se encuentra la península ibérica.

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