Centros de fecundación 'in vitro' cargan contra la Iglesia por su «inmovilismo»

Centros de fecundación 'in vitro' cargan contra la Iglesia por su «inmovilismo»

«Vemos a pacientes con un problema médico. No estamos experimentando ni haciendo nada amoral», replican a quienes se oponen a esta técnica

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

La opinión del profesor de Moral del Instituto Superior de Estudios Teológicos de Oviedo, Alfonso López, contraria a la técnica de la fecundación 'in vitro' -«la postura de la Iglesia es que se acepta todo lo que sea ayudar dentro del matrimonio con métodos científicos, pero no lo que sea de laboratorio, porque con el laboratorio la persona queda en segundo lugar»- ha contrariado a los responsables de las dos clínicas privadas dedicadas a la reproducción asistida en el Principado, que lo califican de «inmovilismo». Tanto en FIV 4, dirigida por Ignacio Arnott -quien durante dos décadas también estuvo al frente de esta unidad en el HUCA-, cono en el Centro de Fecundación in Vitro de Asturias (Cefiva), cofundado y dirigido por el ginecólogo Pedro de la Fuente, se considera que estas manifestaciones retrotraen a finales de los años 80, cuando se comenzó a aplicar esta técnica en el Principado y «las reticencias eran fortísimas», recuerda De la Fuente.

«Ya han pasado treinta años y en todo este tiempo son muchas las parejas católicas que se han sometido a una fecundación 'in vitro'» ante la imposibilidad de tener un hijo por medios naturales. Parejas católicas y «de todas las confesiones y razas», apunta el director del Cefiva.

«No se pueden decir esas cosas», opina Ignacio Arnott tras leer que Alfonso López cree que «es dentro del lenguaje del matrimonio, en la relación de dos personas, donde hay amor, donde nace la persona; no fruto de laboratorio». Y le rebate asegurando que el amor de las parejas que recurren a la ciencia como única vía para poder tener descendencia, «teniendo que someterse a tratamientos brutales desde el punto de vista psicológico y físico» está fuera de toda duda. Es una opinión que coincide con la de Pedro de la Fuente. «La mayoría de las personas a las que ayudamos hacen gala de un amor mucho más fuerte que las de las parejas que conciben en su casa, porque tienen que superar unas dificultades que éstas no tienen».

De la Fuente es tajante ante la postura de la Iglesia de aceptar otros métodos científicos que, dentro del matrimonio, puedan ayudar a parejas con problemas de fertilidad, pero nunca la fecundación 'in vitro': «Tengo la conciencia tranquila. Los centros que nos dedicamos a esto facilitamos el encuentro del óvulo y el espermatozoide. Lo demás, el desarrollo embrionario, es totalmente natural».

«Vemos a pacientes con un problema médico, no estamos experimentando ni haciendo nada amoral», defiende Arnott, miembro del Comité de Ética de la Sociedad Española de Reproducción Asistida.

«Demagogia»

El director de FIV 4 también se refirió a la proposición no de ley presentada por el PP asturiano, que solicita más medios para la unidad de reproducción asistida del HUCA y ampliar los actuales requisitos para acceder a esta técnica, entre ellos el de la edad -en la sanidad pública, el límite está en los 40 años- como una medida más para revertir el declive demográfico de la región. Un planteamiento «demagógico», a juicio de Arnott, que considera que ni ésa ni los cheques bebés son la solución.

«El problema demográfico es un problema social» que, considera, se atajaría con políticas sociales, mayores prestaciones y garantías sociales para las familias, menor carga impositiva y exenciones fiscales.

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