Los cromos con los que jugabas de pequeño, en el Museo del Pueblo de Asturias

Uno de los ejemplares donados. /
Uno de los ejemplares donados.

Se calcula que la mayoría de los ejemplares están datados entre finales del siglo XIX y 1980

ELCOMERCIO.ES

Los coleccionistas Marisa Barrios Moro y Rubén Menéndez Álvarez, de Gijón, han donado una colección de cromos troquelados o cromos de palma al Muséu del Pueblu d’Asturies. La colección está formada por 2.851 piezas, de las cuales 1.703 son cromos individuales y 1.148 son pliegos de cromos.

La colección está formada por cromos sueltos y pliegos de cromos. Los cromos eran estampados en grandes pliegos y luego troquelados, quedando unidos entre ellos por pestañas que permitían separarlos con facilidad. Muchos son cromolitografiados, con barnices o con relieve, mientras que los más modernos son de offset.

En cuanto a la datación, aunque casi no existen ejemplares fechados, podemos establecer una amplia cronología que abarca desde finales del siglo XIX hasta 1980.

Existen varias denominaciones para estos materiales. Se puede hablar de cromos troquelados, cromos de picar, scraps (en inglés), muñecos recortables o cromos de palma.

La finalidad de los cromos es el juego, que consistía en picar con la mano el cromo y si caía boca arriba se ganaba quedándote con el cromo. Se solían apostar los cromos de menor calidad o más pequeños. También se jugaba a intercambiarlos, teniendo más valor cuanto más grandes fuesen.

En cuanto a la temática, también es muy variada, destacan los retratos, parejas, niños, escenas navideñas, animales y plantas, transportes, ciudades, deportes, música, circo, juguetes o banderas. También los hay que se refieren a cuentos infantiles y religiosos.

El uso infantil de estos cromos de palma fue utilizado por diferentes empresas con fines publicitarios, sobre todo la industria del chocolate, que empleará estos cromos como obsequio, siendo un medio para atraer y fidelizar clientes. Algunas de las empresas chocolateras representadas en esta colección son: Chocolate Juncosa, de Barcelona; Chocolate Amatller, de Barcelona; Chocolate Compañía Colonial, de Madrid; Chocolate Maner, de Barcelona; Chocolate Jaime Boix, de Barcelona; Chocolate de S. Antón; Chocolates José Gómez Murias, de Astorga; Chocolate Matías López, de Madrid, y Chocolate La España, de Madrid.

Los cromos troquelados estuvieron muy de moda de Europa. Había infinidad de imprentas dedicadas a su estampación, especialmente en Gran Bretaña, Alemania, Austria y Francia, así como en Estados Unidos. Entre las imprentas europeas encontradas están: MLP, de Alemania, hacia 1890; F. B., de Alemania, hacia 1890; Arthur Kruger, de Hamburgo, 1920-1970; E. Heller, en Viena, hacia 1960, y Kunstdruck Friedberg, de Berlín. También hay en la colección cromos de palma realizados en litografías e imprentas españolas, como EVA, Editorial Vasco Americana, hacia 1950-1960; BOGA; Editorial Roma, de Madrid, y SIMA.

Con esta colección de cromos de palma, el Muséu del Pueblu d'Asturies aumenta y diversifica considerablemente su colección de artes gráficas, sumando a sus colecciones de carteles, etiquetas, envueltas, postales, estampas religiosas, etc., esta colección que permite reconstruir la memoria de varias generaciones de niños y niñas que han jugado con ellos, pero también conocer de primera mano el valor artístico de estos materiales.

Estos cromos, como muchos de los materiales de artes gráficas, pertenecen a lo que se denomina Ephemera, en el que se reúne una "extensa y variada gama de representaciones gráficas elaboradas con un propósito específico que no pretenden sobrevivir a la actualidad de su mensaje". En la actualidad, son materiales muy apreciados y buscados por los museos y bibliotecas. La Biblioteca Nacional de España organizó en 1991 una colección de Ephemera dentro del Servicio de Dibujos y Grabados, que contiene: felicitaciones, recordatorios y estampas devocionales, invitaciones, programas, carnets de baile y ofrecimientos de orquestas, almanaques de bolsillo, calendarios murales, paipais, etiquetas y envoltorios de productos comerciales (tabaco, bebidas, perfumería y cosmética, alimentos etc.), cromos, postales, juegos recortables, teatros de papel, naipes, facturas y papel de carta, etc.

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