Cincuenta años de corazones prestados

Christian Barnard (en el centro, entre Belarmino Álvarez, expresidente de la Asociación de Trasplantados de Corazón de Asturias y José Luis Suárez, el primer trasplantado en el HUCA) posa con otros asturianos que recibieron un trasplante de corazón y Arturo Cortina (derecha), entonces jefe de Cardiología del HUCA, durante su visita a la región en junio de 2000. / JESÚS DÍAZ
Christian Barnard (en el centro, entre Belarmino Álvarez, expresidente de la Asociación de Trasplantados de Corazón de Asturias y José Luis Suárez, el primer trasplantado en el HUCA) posa con otros asturianos que recibieron un trasplante de corazón y Arturo Cortina (derecha), entonces jefe de Cardiología del HUCA, durante su visita a la región en junio de 2000. / JESÚS DÍAZ

El cirujano Christian Barnard, autor del primer trasplante, visitó Asturias en 2000 e hizo campaña a favor de la donación | «Marcó una época y nos abrió el camino», recuerda José María Valle, quien comenzó este tipo de intervenciones en el HUCA en febrero de 1998

LAURA MAYORDOMO / LAURA FONSECA GIJÓN.

«¿Ustedes son católicos? Pues entenderán que Dios dio a su único hijo para salvar al hombre, eso lo dice la Biblia, y la donación es lo que salva a las personas cuando su cerebro se muere. Los órganos están ahí para que funcione el cerebro. Si éste muere, la persona ya no necesita sus órganos». El cirujano sudafricano Christian Barnard que, tal día como hoy, hace cincuenta años, realizó el primer trasplante de corazón, respondía así a los periodistas asturianos en la que fue su única visita al Principado. Tuvo lugar en junio del año 2000. Y, en ella, como quedó patente en aquella declaración ante la prensa, hizo campaña a favor de la donación de órganos. «Si no hay donantes es cuando la gente se nos puede morir en las listas de espera».

«Era una persona entrañable, encantador y con sentido del humor. Me pareció una de las personas más inteligentes que he conocido», le recuerda aún hoy la Jefe de Servicio Medicina Intensiva y Coordinadora Autonómica de Trasplantes, Lola Escudero, quien guarda con cariño el trozo de aquel mantel de hilo sobre el que cenaron una noche, cerca del Ayuntamiento ovetense, y en el que Bernard estampó su firma y un 'Para Oviedo, con cariño' junto al dibujo de un corazón.

Un corazón como aquel que le dio fama mundial y le hizo pasar a la historia de la medicina por ser el primer cirujano en acometer un trasplante de un órgano en el que hasta entonces se creía que residía el alma humana. El receptor fue un comerciante de ultramarinos de Ciudad del Cabo (Sudáfrica). Solo sobrevivió 18 días. Una neumonía acabó con su vida y ensombreció aquel gran avance médico del que hoy se cumplen 50 años. En una entrevista concedida en el año 2000 a EL COMERCIO, Barnard confesaba lo mucho que le había impresionado ver el hueco que quedaba en el cuerpo al retirar el corazón.

Visita al Central

Las imágenes del electrocardiograma de aquel primer trasplantado pudieron verse en Oviedo. Las mostró el propio doctor Barnard en la XV Reunión Nacional de Coordinadores de Trasplantes, donde ofreció las conferencias inaugural y de clausura. Durante los seis días que estuvo en el Principado tuvo tiempo de hacer turismo pero también de conocer de primera mano el trabajo que se realizaba en el viejo Hospital Central, uno de los primeros hospitales de España en contar con un servicio de cirugía cardiaca. De la mano de Arturo Cortina, José Luis Lambert, Jesús Otero, José Luis Valle y la propia Lola Escudero, Christian Barnard recorrió la planta de Cardiología y Hemodinámica. «Nos comentó que menuda diferencia había con los medios con los que ellos contaban a finales de los 60, cuando hicieron el primer trasplante y se preguntaba cómo habían sido capaces ellos de conseguirlo», recuerda Escudero.

Para entonces, el HUCA ya llevaba doce años realizando trasplantes de corazón. El próximo mes de febrero se cumplen precisamente dos décadas del primero, que llevó a cabo el cirujano José Luis Valle. El receptor fue un minero de Morcín, José Luis Suárez, fallecido años después por un problema hepático. De los más de veinte trasplantados que atendieron en ese 1998 aún hay varios con vida. «Fue un reto. Lo hicimos y lo hicimos bien. Hoy en día el trasplante es una terapia más. Un tratamiento muy eficiente», señala Valle que, en estas intervenciones, no reserva los éxitos al cirujano. «El mérito es de muchas más gente. En cirugía pasa lo mismo que en el terreno militar. Un general no gana batallas sin un ejército».

El doctor Barnard, «un tipo extraordinario y un cirujano excelente», asegura Valle, «marcó una época y nos abrió el camino a muchos otros. Porque ahora la donación de órganos se ve como algo muy normal, pero en aquella época era realmente complejo», rememora.

El pasado mes de mayo, el Hospital Universitario Central de Asturias llegó a la cifra redonda de los 300 trasplantes de corazón.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos