Clementi defiende que la programación informática se estudie desde Primaria

El científico italiano Enrico Clementi accede al Paraninfo en compañía de su padrino, el catedrático José Ángel Sordo, seguido de la decana de la Facultad de Química, Susana Fernández. / MARIO ROJAS
El científico italiano Enrico Clementi accede al Paraninfo en compañía de su padrino, el catedrático José Ángel Sordo, seguido de la decana de la Facultad de Química, Susana Fernández. / MARIO ROJAS

El nuevo doctor 'Honoris Causa' sostiene que los países a la vanguardia en esta materia tienen «más probabilidades de emerger sobre las demás»

LAURA MAYORDOMO OVIEDO.

El científico italiano Enrico Clementi (Trento, 1931), considerado uno de los padres de la Química Computacional y desde ayer nuevo doctor 'Honoris Causa' de la Universidad de Oviedo, evocó ayer sus 45 años de trayectoria profesional en un discurso que concluyó con un deseo: «Mirando hacia adelante, espero que en un futuro próximo la Química Computacional o, mejor dicho, que la metodología de la Simulación Global -concepto que él introdujo a mediados de los 80- se centre en la investigación para mejorar nuestro medio ambiente, para ampliar el uso de la inteligencia artificial y para entender los mecanismos que regulan la actividad cerebral a la que llamamos 'pensamiento'». Estos escenarios, matizó, son solo algunas de las posibles direcciones que puedan seguir las ciencias computacionales. «Está claro que estamos en los primeros pasos de un camino destinado a llevarnos hacia un saber nuevo, mucho más profundo, y a muchas nuevas aplicaciones».

Para ello es fundamental, dijo, ofrecer asignaturas de programación informática tanto en los centros de Primaria como en los de Secundaria. Eso sí, reconoce, habrá que salvar un importante obstáculo: «La falta de docentes preparados». El país que confíe en sus recomendaciones, que se sitúe a la vanguardia en el terreno de la informática, tendrá más probabilidades de «emerger sobre todas las demás», garantizó el hombre de cuyos pasos «estaban muy pendientes los investigadores más sobresalientes del momento», cuando el italiano apenas tenía 35 años e, instalado en Estados Unidos -donde desarrolló buena parte de su carrera- ya había colaborado con dos premios Nobel.

Fue éste uno de los muchos aspectos que su padrino, el catedrático de Química, Física y Analítica de la Universidad de Oviedo, José Ángel Sordo, destacó de él. De la persona que a él, como a muchos otros, «nos proporcionó la oportunidad de adquirir una formación científica inmejorable». Mencionó Sordo, como ejemplo del trabajo «excepcional» de su mentor, el hito que supuso su estudio sobre la reacción entre el amoníaco y el ácido clorhídrico. «Marcó el inicio de lo que ha venido a conocerse como la 'Aproximación supermolecular', una metodología de uso regular en nuestros días», recordó. O el sistema operativo que el profesor Clementi y su grupo de la compañía IBM diseñaron a mediados de los 80 y «llegó a ser exportado a la Unión Soviética».

Suya es también, como se encargó de recordar el rector, la primera animación por ordenador en la que se muestra «el transcurso de una reacción química paso a paso, en términos de las variaciones de las densidades electrónicas de las moléculas involucradas». Como hiciera en el acto de apertura del año académico, Santiago García Granda aprovechó su discurso para criticar lo poco que ha calado entre los políticos la idea de que investigación e innovación son fundamentales para el desarrollo social y económico de un país.

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