El 23% cobra el plus de la carrera profesional pese a no superar el examen

R. MUÑIZ GIJÓN.

Una vez ganada una plaza de por vida, ¿qué estímulo tiene el empleado público para esforzarse? Para incentivar esa productividad se diseñó la carrera profesional, un sistema que evaluaba el rendimiento del trabajador cada ciertos años y le otorgaba pluses en función de su resultado. La rebelión de los sindicatos, sin embargo, fue relajando los criterios a cumplir hasta diluir la efectividad del invento. Este temor lo confirma la Sindicatura al revisar la situación del Sespa: «Pese al buen diseño teórico de la carrera profesional, el desarrollo final se asemeja más a un complemento fijo abonado en función de la antigüedad, lo que contraviene la esencia misma de la carrera». Es decir, el plus se acaba cobrando simplemente por los años de servicio, sin importar el rendimiento.

La incorporación a la carrera «no ha sido progresiva», permitiéndose al personal estatutario licenciado y al diplomado sanitario que pasaran al nivel cuarto, lo que incumple la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias, que exige llevar al menos cinco años antes de entrar. Dentro del personal del Sespa tampoco hubo uniformidad; «son distintos no solo los indicadores sino también las retribuciones» en función de los grupos. Los síndicos revisaron también una serie de expedientes, concluyendo que el 22,6% «no alcanzaron los puntos requeridos para acceder al grado finalmente concedido».

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