Condenado el falso productor de televisión que estafó a 18 asturianos

Le dieron 432.900 euros creyendo que financiaban 'UPA Dance' y 'Los Serrano' y tendrían grandes beneficios. Él dijo haber sido engañado

R. MUÑIZ OVIEDO.

Entre 2003 y 2005 'Los Serrano', '7 Vidas' y 'UPA Dance' arrasaban en las audiencias de televisión, una fascinación que él supo aprovechar. Haciéndose pasar por productor de las series y dueño de Travelling Producciones, empezó a tirar de contactos y ofrecer la posibilidad de invertir en los rodajes. Aseguraba beneficios inmediatos, un negocio seguro, y así consiguió que 18 víctimas le entregaran entre 5.000 y 100.000 euros cada una. Eso es al menos lo que recoge la sentencia comunicada ayer por la Audiencia Provincial y que condena al leonés Jorge Cerezal a dos años de cárcel por un delito continuado de estafa agravada. Los perjudicados, que estuvieron representados por Alberto Suárez de Efeso Abogados y José Ramón Nistal, han logrado que la condena incluya la obligación de devolverles todos los fondos, unos 432.900 euros en total.

La lista de damnificados incluye a un varón que en el momento de los hechos era menor de edad y le cedió 6.000 euros a través de su representante legal. También a un empleado del propio estafador, al que habría embaucado de tal manera que él mismo puso dinero y convenció a su entonces pareja para que participara del negocio.

Alardeaba de contactos

Según la sentencia, Cerezal, «con ánimo de obtener un beneficio patrimonial ilícito, y atribuyéndose falsamente la condición de productor» de series y anuncios publicitarios, engañó a sus víctimas. Hacía «alarde tanto de que era productor ejecutivo de las campañas publicitarias vinculadas a los productos televisivos y series conocidas, como de sus relaciones de amistad con gente vinculada al mundo audiovisual». Simulaba estar siempre atareado y se servía de una oficina que tenía alquilada en Oviedo y donde, con cámaras de bajo coste, llegó a hacer alguna grabación. A quienes les confiaban sus ahorros, les firmaba contratos prometiendo «sustanciosos y rápidos beneficios». Por escrito prometía ganancias de entre el 30 y el 50% en pocos meses.

¿Cómo se defendió el acusado? Presentándose como víctima de la trama. Según su versión, en Madrid tenía un contacto llamado Irene Basat, a la que le entregaba todo el dinero, en cheques, convencido de que sí estaba financiando las grabaciones. «Llevaba una contabilidad exhaustiva» en «un ordenador muy bueno» pero lo perdió casi todo porque «se volvió loco de un día para otro», «no se encontraba bien y explotó ante las inversiones frustradas». Tampoco pudo demostrar la existencia de la tal Irene. Los magistrados ven «ilógica» toda su versión dado que el leonés no cursó denuncia alguna a su supuesta estafadora.

La causa data de 2006 pero no pudo avanzar al encontrarse el sospechoso en paradero desconocido. No fue hasta 2015 cuando se le detuvo, si bien eludió luego otra citación. «No huyó, sino que se vio desbordado», adujo su defensa. El empleado al que engañó dijo en el juicio que un día desapareció con medio millón, rumbo a Madrid, Londres y Miami, y dejó de contestar al teléfono. El fiscal y las víctimas pedían una condena de seis años, pero los magistrados la rebajaron al haber sido el hombre ya condenado a cuatro años por los mismos hechos con otras víctimas.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos