El cuchu para abono, en el punto de mira

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Un tractor arrastra un depósito de purines por un monte asturiano. / JORGE PETEIRO

El Gobierno impedirá que los purines y el estiércol sean esparcidos por los cultivos con cubas

DANIEL FRNÁNDEZ GRANDA (SIERO).

Una actividad tan típica en el campo asturiano, como la de cuchar, puede tener sus días contados. El Gobierno ha dado el visto bueno a un Real Decreto por el que se modifica la reglamentación de la Política Agraria Común (PAC) y que contempla, entre otros aspectos, la prohibición de esparcir en los campos los purines y estiércol.

Según los cambios introducidos por el Gobierno, los purines no podrán ser esparcidos por los cultivos por el sistema de plato, abanico o cañones. O lo que es lo mismo, los agricultores asturianos ya no podrán esparcir por los campos los purines con las cubas que habitualmente se enganchan a los tractores, una actividad tan común y habitual en el campo de la región. Pero no solo el empleo de los estiércoles líquidos estarán afectados por esta nueva normativa, también los sólidos. Así, el estiércol o cuchu -como se conoce en la mayor parte de Asturias-deberá enterrarse después de su aplicación. Es decir, no se permitirá el esparcimiento superficial del estiércol por las tierras de labranza, sino que deberá ser enterrado.

La ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, reconoció ayer en la planta de Central Lechera Asturiana en Granda (Siero), donde acompañó al rey Felipe VI en su visita a las instalaciones, que los ganaderos asturianos deberán adaptarse a esta nueva legislación, exigida, por otra parte, por la Unión Europea (UE), en una normativa que entró en vigor el 1 de enero y que será de obligado cumplimiento a partir de 2019. La titular de esta cartera explicó que estas modificaciones son «inevitables» y aclaró que durante el primer año de aplicación «caben excepciones que deberán justificar y poner en marcha las comunidades autónomas».

Se calcula que una vaca produce 25 metros cúbicos de purines cada año

No quiso Tejerina aventurar si dentro de estas excepciones se tendrán en cuenta las inversiones llevadas a cabo en los últimos años por el Principado y los ganaderos para mejorar los saneamientos de las núcleos rurales. Lo que sí confirmó es que su ministerio está ultimando una convocatoria de subvenciones destinadas a los ganaderos para modificar sus sistemas de empleo de purines y estiércoles sólidos.

La ministra explicó que este cambio en la normativa de utilización de estos desechos animales como abono se debe a que España «supera con creces» los niveles de amoniaco que permite la legislación europea y que el 90% de las emisiones de amoniaco del país provienen del sector ganadero. García Tejerina recalcó que «todos en el sector deben ser conscientes de que es importante seguir creciendo, explotar el potencial de desarrollo, pero necesariamente acompañado de prácticas más sostenibles».

«Somos un sector comprometido con el medio ambiente y debemos hacer las mejores practicas para evitar que pase por ejemplo lo que ha pasado en Holanda que se han tenido que sacrificar vacas por cuestiones medioambientales. Nosotros no queremos llegar a sacrificar vacas sino que tenemos que seguir creciendo pero eso requiere apostar por las mejores prácticas y las más sostenibles», explicó la ministra.

Posibles excepciones

El caso es que los ganaderos holandeses tuvieron que sacrificar casi cien mil reses del 1,6 millones de vacas lecheras con que cuenta el país. Pero hay que resaltar que se tratan de explotaciones extensivas, con un gran número de cabezas de ganado que llegaron a emitir en 2015 un total de 176,3 millones de kilos de fosfato, otro producto químico que hay que reducir. Se calcula que cada vaca produce 25 metros cúbicos de purines al año.

En Asturias la situación es muy diferente y así lo hizo llegar la Consejería de Desarrollo Rural al ministerio, a quien pide excepciones en la aplicación de esta normal, que podrían ser las parcelas inferiores a 0,25 hectáreas o con una pendiente superior al 12%. El Principado defiende que los niveles de contaminación por nitratos de purines ganaderos son inferiores a los de otras comunidades autónomas, especialmente las que cuentan con una importante cabaña ganadera de porcino, como Aragón o Cataluña. En 2015, España superó en un 34% el límite de emisiones de amoniaco y, según los representantes del sector vacuno, ese elevado nivel se debe al porcino y acusan a las granjas de cerdos de ponerlos contra la espada y la pared, ya que el uso de purines como abono ahorra decenas de millones a las granjas.

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