El Comercio

El viejo cuartel de Langreo, cubierto con mallas para evitar la caída de cascotes.
El viejo cuartel de Langreo, cubierto con mallas para evitar la caída de cascotes. / JUAN CARLOS ROMÁN

Langreo da un ultimátum de 20 días para derribar el viejo cuartel

  • El Ayuntamiento indica que costeará de forma subsidiaria las obras si Sogepsa y el Ministerio del Interior no asumen su responsabilidad

«Es una auténtica vergüenza para el municipio». Son palabras de ayer del alcalde de Langreo, Jesús Sánchez (Izquierda Unida), en referencia al caso del derribo del viejo cuartel de la Guardia Civil, que no acaba de tener lugar. El acuartelamiento, en estado de ruina, se encuentra en desuso desde marzo de 2014, cuando el cuerpo se trasladó al nuevo edificio de la calle La Unión. El primer edil explicaba que el motivo de ese bochorno es el mal estado del inmueble -lo que genera riesgos para los viandantes que transitan por la travesía que conecta Sama con La Felguera- y la lucha legal que hay entre dos administraciones públicas en su afán de eludir su responsabilidad con el edificio. Por ello, el gobierno local ha dado tanto a la Sociedad Mixta de Gestión y Promoción del Suelo (Sogepsa) como al organismo autónomo encargado de gestionar los equipamientos de Interior (Giese) un plazo de 20 días para acometer las obras necesarias: la demolición o la restauración (opción poco probable).

De obtener el silencio de ambas entidades, continuó el regidor, el Ayuntamiento iniciará el proceso administrativo para acometer un derribo de forma subsidiaria. «Con este mecanismo queremos proteger al Consistorio del coste que suponen las obras, unos 100.000 euros». No obstante, continuaba Sánchez, se espera que haya «una batería de alegaciones» con el propósito de retrasar todo el proceso.

Sobre la mencionada pugna judicial entre Sogepsa y Giese, hubo un pronunciamiento de la Audiencia Nacional -en un auto del 27 de julio- en el se estimaba parcialmente el recurso del organismo de Interior «contra la inactividad del Ayuntamiento de Langreo y Sogepsa, consistente en el incumplimiento de la obligación en favor» de la sociedad estatal. Este auto obliga a la entidad asturiana de promoción del suelo «a recibir la finca», lo que conllevaría la responsabilidad última sobre el derribo del cuartel.

Pero Sogepsa se opone a hacerse cargo del derribo, ya que entiende que recibió un inmueble «en ruina por incumplimiento del deber de conservación de Giese», motivo por el que considera que este organismo quien debe asumir la demolición del inmueble y los gastos que conlleva.

Esta resolución judicial no es firme, por lo que habrá que esperar a la resolución del conflicto para conocer qué organismo deberá pagar el derribo.

La sociedad mixta invirtió en la construcción del cuartel 5,4 millones de euros. Sogepsa asumió la promoción del inmueble, que fue finalizado en 2010. Cuenta con una superficie construida de 4.780 metros cuadrados, distribuidos en cinco plantes más sótano.