El Comercio

Pepe y su mastín Xana dan vida al refugio de montaña de Brañagallones

Agachados, el guardés, José Manuel Prado, Pepe; y los regidores de Caso y Marcilla (Navarra), Tomás Cueria y Mario Fabo, con la mastín Xana, en el refugio de montaña de Brañagallones, en Caso.
Agachados, el guardés, José Manuel Prado, Pepe; y los regidores de Caso y Marcilla (Navarra), Tomás Cueria y Mario Fabo, con la mastín Xana, en el refugio de montaña de Brañagallones, en Caso. / JUAN CARLOS ROMÁN
  • El albergue de Caso abre sus puertas y ya se puede disfrutar de la naturaleza a 1.200 metros de altitud

El refugio de montaña de Brañagallones, en el concejo de Caso, es ya una realidad. Después de siete años cerrado, ayer recobraba su actividad y lo hacía de manos de un guardés de excepción: José Manuel Prado Forcelledo, Pepe. «Es un sueño que nunca abandoné», explicaba satisfecho. Casín, natural de Caleao, lleva desde 1988 insistiendo a todo tipo de administraciones para ser el encargado de custodiar este refugio y establecer en él una base para que montañeros, pastores, ganaderos y amantes de la naturaleza puedan disfrutar de algo que para él es mágico: «Brañagallones y todo su entorno, a 1.200 metros de altitud».

Ayer abría el bar y recogía las primeras peticiones para pasar la noches en el refugio. Emprendía, así, una aventura que era y es, a su vez, su «meta en la vida»: «Que Brañagallones renazca y lo haga todo el año». Pero no lo hacía solo. A su cuidado está ya Xana, una cachorra de mastín de unos cuatro meses, que llegaba después de un largo viaje desde Navarra. En concreto, desde Marcilla, donde había sido acogida en casa de su alcalde, Mario Fabo, junto a sus cinco hermanos tras ser abandonadas en un contenedor el pasado mes de mayo.

Ayer, el propio Fabo acudía a Caso para dejar a Xana en su nueva casa, un refugio de montaña que, según este regidor, «es el mejor sitio que podía haber para ella. Es una casa digna para esta perra que ya ha sufrido mucho». Un amigo de Pepe gestionó su adopción. Al regidor navarro le acompañaba Tomas Cueria, alcalde de Caso, que, en sus labores de anfitrión, dio a conocer su concejo y sus inagotables recursos naturales.

50.000 euros de inversión

El antiguo parador se encuentra en muy buenas condiciones tras las labores de reparación y mantenimiento llevadas a cabo por el Principado, que invirtió 50.000 euros en estas labores. A pesar de ello, Pepe recibía ayer la visita de algunos amigos que le ayudaban a que todo estuviese en orden para recibir a todos los que se acerquen a él. Se trata de una edificación levantada sobre un antiguo refugio de cazadores. En 1997 se hizo una remodelación completa, pero no se abrió hasta 2005 y por un breve espacio de cuatro años, ya que en 2009 se cerró hasta que el Principado aceptó la propuesta de la Federación de Montaña, que volvió a retomar la actividad como refugio de montaña, con unas 40 plazas.

Ahora, oferta habitaciones para cuatro, cinco o seis personas identificadas con los nombres de los picos del entorno como Xamoca, Cabeza L'Arco o Cantu del Oso. Cuentan con su propio baño, además de poder disfrutar de los salones y servicios comunes. Ahora queda pendiente poner en marcha en este enclave una escuela de iniciación a la montaña.