El Comercio

El Musi celebra su décimo aniversario

Apariencia actual del museo en la torre de refrigeración de agua de la fábrica levantada en 1956.
Apariencia actual del museo en la torre de refrigeración de agua de la fábrica levantada en 1956. / J. C. Román
  • El 13 la entrada será gratuita mientras que el 14 y el 15, habrá actividades lúdicas

  • «Esta celebración es algo muy importante para el museo de la siderurgia, que crece y se conoce más cada año», dice Nuria Riera

La impresionante torre de refrigeración de la antigua fábrica siderúrgica de la empresa Duro Felguera abrió sus puertas en 2006 en el corazón de Valnalón reconvertida en un museo dedicado a la industria que la construyó en 1956. Con esta inauguración se daban por finalizadas dos décadas de negociación para sacar adelante el proyecto museístico que la dejó en pie tras la demolición de la empresa –fundada en 1857 por Pedro Duro junto a un campo de helechos– en 1986 después de casi 130 años en funcionamiento.

«El día que derribaron los altos hornos fue el día que más lloró la población de La Felguera», asegura Silvia Riera, guía del Museo de la Siderurgia de Asturias, que por aquel entonces era un bebé de apenas unos días pero tras seis años explicando la historia de la siderurgia, leyendo sobre el tema y absorbiendo vivencias prestadas es capaz de transportar al visitante al interior de la mismísima fábrica a través de un relato que narra con entusiasmo porque realmente cree en el proyecto que representa.

De hecho, que el museo haya llegado a su décimo aniversario para Riera es todo un acontecimiento. «Es una fecha importantísima para nosotros. Diez años de este museo son como setenta de cualquier otro», dice riendo. «Cada día peleamos para poner al museo en el mapa», explica satisfecha al haber cerrado el ejercicio del mes de agosto con más visitantes que el año anterior y aún más que el anterior. «Cada vez se conoce más y si al principio nos confundían con el museo de la minería ahora eso se va superando poco a poco», asegura esta felguerina que espera que muy pronto pueda llevarse a la práctica el billete único junto con el Ecomuseo Minero de Samuño.

Precisamente para seguri acercando el museo a grandes y pequeños y teniendo en cuenta la relevancia del aniversario, el museo organizará del martes una jornada de puestas abiertas con visitas guiadas gratuitas a las once, a la una y las cinco de la tarde. Será el inicio de tres días de celebración, en los que el miércoles habrá juegos infantiles con rastreo mientras que el jueves «los adultos jugarán como niños» en una gymcana a partir de las ocho de la tarde.

Al fondo, la antigua torre de madera y en primer plano, un relevo de locomotoras.

Al fondo, la antigua torre de madera y en primer plano, un relevo de locomotoras. / Archivo del Musi.

Una cita imprescindible para conmemorar una década en la que el museo no solo ha crecido a nivel de visitas, sino también de vivencias y anécdotas. «Hay quien nos dice que por qué no hemos puesto la torre más céntrica para que sea más fácil localizarla», dice Riera. «Es el museo el que ha venido a la torre, y no al revés. Ella ya estaba aquí », suele explicar.

Una historia viva

Esta estructura también entraña muchas emociones. «A veces viene gente que ha trabado en el sector y cuenta su experiencia . También hay quien se emociona al ver las fotografías», dice esta felguerina que tiene un trabajo «muy enriquecedor. Cada visita aporta algo nuevo».

En realidad es una relación simbiótica, puesto que los visitantes siempre salen del museo habiendo aprendido algo nuevo. «Les sorprende mucho la relación de la siderurgia con las aspirinas», comenta Riera quien explica a cada visita el proceso de elaboración del acero. «Muchos no saben que al someter el carbón a altas temperaturas, suda y expulsa el benzol, que es el principio del ácido acetilsalicílico. Motivo por el cual la industria química se instaló aquí y aún hoy en Langreo se fabrican el 100% de las pastillas», explica junto a la maqueta de la empresa situada a la entrada del museo donde asegura que podría pasarse horas hablando y donde comienzan todas las visitas con una contextualización de la que fuera una de las empresas siderúrgicas más importantes del país.

«Todos los cambios que supuso la industria pueden verse aún hoy y cuando hacemos visitas por el exterior los vecinos interactúan con nosotros», dice esta experta que realizan visitas guiadas por La Felguera en busca de las pistas de la siderurgia, y en las explicaciones se repite una y otra vez el apellido Duro. «A los visitantes les llama mucho la atención la importancia que tuvo este hombre y su familia para la localidad y cómo los habitantes se lo han agradecido con calles y monumentos. No es casual que el patrón de La Felguera sea San Pedro, aunque no fuera todo bueno. El paternalismo también tenía su parte negativa», aclara.

En algunos de estos recorridos se visita la pinacoteca municipal –sbre todo con los niños– para mostrar cómo cambió el arte con la llegada de la industria y una casa obrera de 1916 situada en el barrio del Marqués de Urquijo. «Ya estaba daotada de corriente y agua caliente. Los niveles higiénicos que había por aquel entonces se daban en muy pocos sitios. Al igual que la alimentación y la instrucción. En 1961 la Unesco declaró La Felguera el kilómetro más culto de Europa», recuerda esta felguerina orgullosa de su pasado y de poder transmitirlo. «La Felguera tiene una historia muy interesante. Fue tan importante como Oviedo o Gijón. La mayoría de la gente sale con la boca abierta por todo lo que había dentrás de aquella empresa familiar», dice invitando a todos los vecinos de Langreo a visitar la torre.