El Comercio

El Cuitu Negru se jubila a los 47 años

El Cuitu Negru se jubila a los 47 años
  • El remonte de 1969, que asciende a 1.850 metros, la próxima campaña ya no estará operativo

  • «Supuso el despegue de Pajares. Antes para acceder a las pistas más altas había que hacerlo a pie», recuerda Alfonso González de Lena

Después de 47 años subiendo a esquiadores, turistas y curiosos a más de 1.850 metros de altura, todo parece indicar que el remonte del Cuitu Negru se jubilará a partir de octubre y no estará operativo la próxima temporada de esquí en la estación Valgrande-Pajares.

No fue el primero en construirse, ni tampoco será el primero en desaparecer a lo largo de los 62 años de historia de este complejo invernal. En 1954, recién inaugurada la estación, se construía el remonte de La Cerra y diez años después fue el turno de La Picarota. Ambos situados en la zona baja de la estación y desmontados desde hace más de treinta años el primero y hará unos siete el segundo, que se derribó junto a otros dos telesillas, Abedules y Dulce la Dueña.

Una pérdida que no ocasionó mayores trastornos para los usuarios que la pérdida de unos cuantos kilómetros de pista que aún reviven en el recuerdo de los más veteranos, pero el Cuitu era especial.

Su inauguración, en el invierno de 1969 –con la carretera del Brañillín y los remontes del Valle del Sol y La Hoya– supuso un hito para la estación que vivía su época de mayor esplendor y para la que representó «el despegue definitivo», como recuerda Alfonso González de Lena, presidente de la Federación de Deportes de Invierno de Asturias.

«Era lo más moderno que había en ese momento: un telesilla de pinza fija biplaza y con los asientos de tablillas de madera. Dotó a la estación de un montón de kilómetros esquiables, dando un acceso rápido a las pistas más elevadas, a las que hasta la fecha había que subir andando. Fue un cambio notable porque se superaron las limitaciones del telesquí para permitir a los usuarios deslizarse a más de 1800 metros. Después llegaría el del Valle del Sol y El tubo», recuerda González, que nació el mismo año en el que se construyó este remonte, que «movía más de 1.500 personas por hora», indica este deportista que comenzó a esquiar y a utilizar el telesilla con tan solo dos años, dado que su padre era monitor en la estación y «que todavía este mes hizo uso de la instalación al igual que otros muchos visitantes. De ahí que no sepa muy bien cómo referirse a él, si en pasado o en presente. Y es que «el remonte ha estado en funcionamiento durante los fines de semana y los festivos de los meses de verano con una gran aceptación por parte de los turistas que se acercaban a dar un paseo por el alto», señala Ángel González, Gelito, uno de los ‘Galgos de Pajares’.

Para él, esta estructura forma parte de su vida, porque no solo lo ha usado más veces de las que pueda recordar, sino porque colaboró en su construcción colocando las estacas. «Era el día de San Pedro y un primo mío y yo subimos desde Rodiezmo al pico caminando y de la que bajamos fuimos estacando donde nos habían puesto las marcas», ríe.

«Su construcción fue un paso muy importante. Pajares dejó de ser un apeadero para convertiste en una estación de esquí con desniveles importantes y longitudes mucho más amplias de las que había conocido hasta el momento. Si lo quitan volveremos a tener que desplazarnos por las pistas entre la nieve para alcanzar la cafetería o la guardería», relata.

Otra de las características que Gelito pondera es que permitía la subida rápida a la cumbre de los esquiadores menos expertos y facilitaba la movilidad de los niños que participan en las Semanas Blancas. «Al cesarlo podría tardarse más de una hora en acceder a las zonas más altas debido a las colas. Y en esas condiciones, los usuarios vendrán una o dos veces pero más no», advierte este veterano para quien la próxima campaña estará marcada por las esperas y el descontento.

«Y quién sabe si el Brañillín puede aguantar él solo todo el peso de la estación. Tendrá que estar parando y reduciendo la velocidad constantemente cambiando su mecanismo», advierte Gelito, disgustado por la falta de previsión. Ni él, ni De Lena se oponen al desmantelamiento del remonte actual, pero «siempre y cuando haya una alternativa», indican teniendo en cuenta la importancia de este telesilla que marcó una época y entorno al cual se distribuyeron los principales servicios.

El sustituto no llegará a tiempo para la próxima temporada y el remonte ha finalizado su vida útil, según los técnicos. La única manera de resucitarlo sería con una inversión «que implicaría un importante esfuerzo económico».

Y es que la estructura comenzó a dar problemas a finales del 2011, según explica el todavía director de la estación Felipe García. «A lo largo de estos años se han hecho revisiones pero para que pudiese afrontar la próxima campaña tendría que ser objeto de una revisión extraordinaria con un coste muy elevado que no supondría la resolución de los problemas», explica este directivo, quien asegura que con un solo remonte principal, que además ha sido «objeto de mejoras», la estación –como muchas otras– puede afrontar perfectamente la nueva campaña invernal.

Disparidad de opiniones aparte sobre el rendimiento del Brañillín y el cese del Cuitu Negru, los efectos de esta ausencia programada solo podrán conocerse a medida que avance la temporada. «En diciembre podremos dar un veredicto y opinar sobre las consecuencias. Sean las que sean», adelanta González de Lena.

Por su parte, lo que tienen claro los colectivos deportivos que representa Íñigo Cabal, director del club de esquí Elit Mirios, es que el remonte forma parte de la historia de la estación pero no de su futuro.

Telesilla desembragable

«En estos años la estación ha cambiado mucho y el Cuitu Negru ya hace tiempo que se quedó obsoleto. Lo que realmente necesita la estación es un telesilla desembragable –las sillas se separan del cable al llegar a las estaciones superiores e inferiores donde adoptan la velocidad–, moderno que sirva para actualizar la imagen de la estación y que ayude a hacerla más competitiva».

Además de las convenientes reestructuraciones, ampliaciones y mejoras, el futuro de la estación y su competitividad en el mercado invernal, –como indica el todavía presidente– pasa por una buena promoción de las pistas asturianas y los abonos conjuntos con la provincia vecina de León.

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