El Comercio

Un homenaje a la voz cantante

El Che de Cabaños, dirigiéndose a sus vecinos.
El Che de Cabaños, dirigiéndose a sus vecinos. / JOSE MANUEL PARDO
  • 200 vecinos rinden tributo al intérprete de tonada El Che de Cabaños, que recibió también un detalle del presidente de Cantabria

De los aproximadamente 250 pueblos que tiene el concejo de Langreo, el que más ha llevado su nombre por el mundo es el de Cabaños. Y lo ha hecho de la mano de uno de sus vecinos, uno de los intérpretes más reconocidos y queridos de la tonada asturiana, José García, el Che de Cabaños. Más unidos que nunca, el medio centenar de vecinos de esta localidad le organizaron un sencillo homenaje. La idea era colocar una placa de recuerdo en la zona del lavadero, «donde jugaba de niño», y compartir una comida.

Pero el tributo se desbordó y cerca de 200 personas quisieron participar en el almuerzo. Además, hubo actuaciones musicales y regalos, entre los que destacó una fotografía dedicada del presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, admirador del Che de Cabaños. Por su parte, el Ayuntamiento de Langreo, le otorgó delante de cientos de vecinos la Insignia de Oro del Consistorio. El encargado de hacer la entrega fue el alcalde en funciones, Luis Baragaño, quien manifestó: «Siempre te sientes orgulloso de tus raíces y viajas con ellas hasta donde sea. Por eso, todos los langreanos te lo agradecemos». La emoción embargó durante toda la jornada al Che de Cabaños, lo que no le impidió cantar, junto con su querido Coro Santiaguín, el tema «Soy de Langreo». Un día que para este intérprete no estaría completo «sin Ana, mi mujer, que es la que lleva 44 años cuidándome para que pueda seguir cantando».

También tuvo palabras para sus conciudadanos: «Es un gozada que sean tus propios vecinos los que te hagan un homenaje. No dejan de repetirme que se sienten orgullosos de mí, cuando en realidad soy yo el que me siento muy orgulloso de ser de Cabaños, de mis vecinos y de todos los langreanos». «Llevaré este día siempre en mi memoria para no olvidarlo, y en mi corazón», concluyó. Sus palabras fueron acogidas con un sonoro aplauso.

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