El Comercio

Santagadea quiere convertir el parador de Pajares en un gran hotel con spa

El Parador de Pajares, al fondo de la imagen, en la frontera entre Asturias y León.
El Parador de Pajares, al fondo de la imagen, en la frontera entre Asturias y León. / JESÚS MANUEL PARDO
  • El grupo madrileño busca atraer a todo tipo de turismo con «un establecimiento de calidad abierto durante todo el año»

El grupo Santagadea, con sede en Madrid, está interesado en adquirir el Parador de Pajares después de que Inmobiliarias Valmurián lo pusiera en alquiler en 2011 y, después, a la venta tras haberlo comprado en 2010 por 510.000 euros en una subasta convocada por el Ministerio de Economía y en la que la suya fue la única oferta. Tal y como confirmó a EL COMERCIO Álvaro Entrialgo, director general del hotel Castillo del Bosque de la Zoreda, perteneciente a Santagadea, la venta del parador no está todavía cerrada, pero la intención es adquirirlo.

De hecho, afirmó que ya «existe un proyecto avanzado para determinar la cuantía de la inversión que hay que realizar y el tipo de equipamiento que queremos hacer». Y, aunque éste se encuentra aún en una fase inicial, sí adelantó que la intención es convertirlo en un hotel orientado a los esquiadores, dada la cercanía a la estación invernal de Valgrande-Pajares, pero «también a todo tipo de turismo con el fin de que esté abierto todo el año». En este sentido, avanzó que uno de los equipamientos que proyectan es un spa.

La idea es recuperar «un edificio histórico, un inmueble emblemático, que sirva también para ilusionar a los asturianos y a los visitantes de fuera de la región» que quieran disfrutar del entorno, frontera entre Asturias y la provincia de León. El establecimiento de montaña, para el que aún no hay nombre comercial, «será un referente de calidad», aseguró Entrialgo. Hasta aquí, los primeros esbozos. Y, aunque de momento prefiere guardar cautela con más detalles, es de prever que el futuro pasará, inevitablemente, por una reforma casi total del inmueble.

Sus números son de vértigo a la hora de afrontar una reparación: 3.388 metros cuadrados repartidos en cinco plantas, 33 habitaciones y 38 baños completos, además de las zonas comunes, como un restaurante, una cafetería, varios salones, una zona de solarium y otra de aparcamiento.

Santagadea -grupo ligado al deporte, aunque dispone de divisiones inmobiliarias y hoteleras- cuenta con una plantilla de más de un millar de trabajadores. En Asturias, ya participa en la gestión de los bajos de El Molinón desde 2015, y es propietario, desde principios de año, del balneario gijonés Talasoponiente, y de hotel ovetense de cinco estrellas Castillo del Bosque de La Zoreda, desde mediados de 2016. Su vinculación al deporte podría ampliarse con la adquisición del parador de Pajares. En la actualidad, a través de su marca Bnfit, gestiona los servicios deportivos de más de 50 municipios españoles, y tiene una creciente cadena de centro deportivos propios.

Edificio olvidado

El paso del tiempo y sus puertas cerradas ha dejado huellas insalvables en el viejo parador. Desde su último cierre en 2005 -cuando un empresario lenense, alegando su falta de rentabilidad, lo cerró- su deterioro ha sido imparable.

Su lenta agonía comenzó en los años setenta, cuando el Gobierno olvidó sus años de esplendor excluyéndolo de la Red Nacional de Paradores. Esto lo abocó a su primer cierre en 1979. El Principado tampoco apostó por el viejo inmueble, inaugurado a mediados de los años cincuenta, y en 2006, a pesar de haber propuestas para reabrirlo como hotel de montaña, renunció a seguir adelante con la concesión de sus usos, que le había entregado Turespaña, y lo devolvió a Patrimonio del Estado.

Los siguientes cuatro años estuvieron marcados por repetidos actos vandálicos que parecían importar solo a los miles de asturianos que pasaban delante del conocido parador y se quejaban de su abandono.

En 2009, el Ministerio de Economía anunció la primera puja para su venta. Su precio, 771.600 euros. Tras varias convocatorias desiertas, a pesar de diferentes bajadas en su precio, en 2010 pujó por él Inversiones Inmobiliarias Valmurián, que lo adquirió por 510.000 euros. Su primera intención era abrir un hotel con spa o reconvertirlo en apartahoteles. Pero nada fructificó. En 2013, lo puso a la venta por el triple de lo que lo compró: 1,5 millones de euros, cifra que ha ido bajando ante la falta de ofertas en firme, llegando a los 950.000 euros negociables. La cantidad económica de venta final aún no se ha fijado.

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